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La autopsia no evidencia que el menor de Gerona muriera de forma violenta

La hipótesis que toma más fuerza es la de que el pequeño podría haber enfermado y no haber recibido el cuidado médico necesario

EFE 07 de enero de 2016. Actualizado a las 18:00 h. 2

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El menor de 7 años hallado muerto el pasado día 5 en un piso de Gerona, pero que había fallecido hacía más de un mes, no murió a manos de otra persona, según los primeros datos de la autopsia que le han practicado este jueves. 

Forenses del Instituto de Medicina Legal (IML) han practicado la autopsia del pequeño y, a la espera de tener los resultados de los análisis de todas las muestras, todo apunta que el pequeño no tuvo una muerte violenta, según han informado a Efe fuentes cercanas al caso. Por el momento, y debido también al avanzado estado de descomposición del cuerpo -el cadáver del menor, envuelto entre mantas, llevaba semanas sobre una cama- todavía se desconoce la causa exacta de la muerte

El trágico suceso salió a la luz la mañana del martes, cuando la propietaria del piso, fue a cobrar varios recibos del alquiler porque los inquilinos no los habían pagado. Al llegar a la puerta vio que algo pasaba. Se oían fuertes gritos. Sobre las 11.45 horas llamó a los mossos para advertir de la situación. Una patrulla de agentes se presentó en el domicilio y una vez dentro se encontró a una pareja de raza negra y clase media norteamericana. Un fuerte hedor invadía toda la vivienda, por lo que inspeccionaron todas las habitaciones y en una de ellas localizaron el cuerpo sin vida del niño de 7 años.

Este jueves se ha sabido, además, que los Mossos d'Esquadra ya habían acudido el día de Nochevieja al dúplex del número 3 de la calle Joan Roca Pinet, del barrio de Sant Pau, donde residía la familia del menor, de nacionalidad estadounidense. La visita de la policía obedecía a que algún conocido de la familia se puso en contacto con el consulado americano para comunicar su preocupación porque desde hacía varias semanas no sabían nada de ellos. Al parecer, los agentes consiguieron hablar con el padre, quien les dijo que todo estaba correcto, y la policía le instó a llamar al consulado para tranquilizar a la persona que había llamado preocupada, pero no pudieron detectar que en el interior de la casa ocurriera nada anormal.

Está previsto que la madre y el padre, de 38 y 39 años respectivamente, pasen a disposición del Juzgado de Instrucción de guardia de Girona que lleva el caso este viernes por la mañana. Los investigadores esperan que su declaración ante el juez aporte más luz sobre el caso, como cuándo murió exactamente el pequeño y cuál fue la causa de la muerte.

La hipótesis con más fuerza

Otra incógnita a resolver sería por qué los padres no comunicaron la defunción del pequeño a nadie y dejaron a la familia poco menos que encerrada en casa. Aunque por el momento no se descarta ninguna hipótesis, una de las que toma más fuerza es la de que el pequeño hubiera enfermado, empeorara, los padres no le dieran el cuidado médico necesario y el menor acabara muriendo. El comportamiento posterior de los padres se podría deber a una alteración mental, por la que pudieran pensar que el niño no había muerto o que no quisieran aceptar este hecho.

Una vez pasen a disposición judicial, el juez determinará si les ingresa en prisión o si por el contrario cree que no hay indicios que les relacionen con ningún hecho delictivo y les deje en libertad. El juez también deberá determinar qué hacer con los otros dos hijos de 12 y 14 años de la pareja, es decir si continúan bajo la tutela de la Generalitat o si sus padres vuelven a tener su guardia y custodia. 

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