Iñaki Urdangarin confesó ante el juez que Caixabank no le ha reclamado los impagos de las letras de la hipoteca del palacete de Pedralbes, a pesar de que hace seis meses que los duques de Palma no hacen frente a las cuotas. La entidad bancaria, consultada sobre este asunto, se limitó a señalar que, «de forma general», Caixabank siempre contacta con los clientes que dejan de pagar sus cuotas.
Las transcripción del interrogatorio del yerno del rey, el pasado 23 de febrero en los juzgados de Palma, recoge el interés del fiscal del caso, Pedro Horrach, por la situación financiera del duque. En un momento de su comparecencia, el imputado reconoce que debe aún 3,6 millones de euros de los 5,8 que pidieron él y la infanta en octubre del 2004 a La Caixa para comprar la citada mansión barcelonesa, que luego reformarían por un coste de tres millones de euros más. Cuando Horrach le preguntó si llevaba «cuotas impagadas», el duque, que dijo que llegó a ganar durante su etapa estadounidense en Telefónica 350.000 euros anuales (un 17 % más que el propio jefe del Estado), reconoció que las «dos últimas». O, lo que es lo mismo, 50.000 euros, porque su letra es de 25.000 al trimestre, según la información de la Agencia Tributaria que obra en el sumario.
«¿Ha tenido algún requerimiento del banco?», repreguntó el representante del ministerio público sobre los impagos. «Por el momento no», respondió el exdeportista, que también admitió conocer al presidente de Caixabank, Isidro Fainé. No obstante, aseguró que este no tuvo nada que ver con el préstamo y que fue el banco quien le ofreció esas condiciones.
Cuando el representante de Anticorrupción le recordó que los cuatro años de carencia de esa hipoteca -en los que ni él ni la infanta pagaron un solo euro del capital principal- no es una «cosa muy común en una póliza de crédito», Urdangarin negó cualquier trato de favor y dio sus argumentos para justificar esas condiciones tan ventajosas: «Yo tengo desde hace muchísimos años las cuentas ahí».
Al margen de este episodio -y entre sus incontables «no lo sé», «no lo recuerdo», «no soy consciente»-, las 83 páginas de transcripciones de las cuatro horas de interrogatorio del duque revelan su interés por desvincular a su mujer de toda responsabilidad en Nóos, donde integraba la junta directiva. «Absolutamente nada», fue su respuesta cuando el juez le preguntó qué hacía la infanta en el instituto. «¿Y si no hacía absolutamente nada, para que estaba allí? ¿Qué funciones tenía?», insistió el magistrado. «Ninguna. Era una persona de mi confianza en la junta directiva, y estaba por la voluntad máxima de dar una transparencia y una normalidad a las cosas», replicó el duque, que entre las razones de tal presencia las, añadió las de «comodidad y formalismo».
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