El PP decreta un apagón informativo y aplaza su denuncia

En una decisión sin apenas precedentes, los populares no convocaron a los medios después de la reunión de su comité de dirección

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Era una de las ruedas de prensa más esperadas en Génova. El propio PP había alimentado esa expectativa al anunciar que por fin se iban a concretar las acciones judiciales de los dirigentes del partido contra Bárcenas. Las preguntas a la secretaria general, María Dolores de Cospedal, se acumulaban en las libretas tres días después de que la policía se presentara en la sede popular para hacer una inspección ocular tras la denuncia por robo de dos ordenadores interpuesta por Bárcenas. Por ello, el apagón informativo decretado ayer por el PP resultó más revelador que cualquier comparecencia.

En una decisión sin apenas precedentes, los populares no convocaron a los medios después de la reunión de su comité de dirección. Ni De Cospedal, ni Carlos Floriano, ni González Pons. Nadie salió ayer a dar una explicación de por qué, en contra de lo anunciado, siguen sin presentar una denuncia contra Bárcenas. Y esto mientras Núñez Feijoo defendía en una entrevista televisiva la urgencia de dar explicaciones y «actuar, «sin ninguna duda», contra Bárcenas

Detrás de la espantada está el deseo de De Cospedal de evitar preguntas para las que aún no hay respuesta y que obligan a improvisar, como las que la semana pasada le llevaron a decir que el PP le había pagado a Bárcenas un finiquito con «simulación» de salario. Pero también, según algunas fuentes, una fuerte discrepancia interna sobre el alcance de las medidas judiciales que debe emprender el partido y sobre quiénes deben ser los destinatarios de esas denuncias. El descontento con cómo la secretaria general está encarando la crisis creada por el chantaje de Bárcenas va en alza no solo entre sectores del partido, sino también en el Gobierno.

La guerra por su cuenta

Además de las confusas explicaciones sobre el supuesto finiquito, se cuestiona por ejemplo que se dijera primero que Rajoy presentaría una demanda contra el extesorero; que se anunciara luego que no lo haría porque se limitaría a sumarse a la denuncia colectiva, y que un mes y medio después de que salieran a la luz los papeles de Bárcenas el partido siga sin emprender acción judicial alguna. No se descarta, en todo caso, que lo haga en los próximos días, una vez que se zanje el debate interno. Tampoco juega a favor de De Cospedal el hecho de que haya empezado la guerra por su cuenta presentando a título individual una demanda contra Bárcenas que ya ha sido admitida en un juzgado de Toledo. La soledad de la número dos del PP quedaría aún más en evidencia si se imponen quienes consideran improcedente que la demanda del partido se dirija contra Bárcenas, que de momento niega ser el autor de los papeles más comprometedores para el partido que se han publicado.

Precisamente ayer, un juzgado de Madrid rechazó admitir la querella interpuesta por la exministra de Asuntos Exteriores Ana de Palacio contra el extesorero por los presuntos delitos de corrupción política, coacciones e injurias. Los dos primeros han sido desestimados y el tercero está pendiente de resolución. De Palacio ya ha recurrido.