Rajoy descarta la reforma de la Constitución que pide el PSOE

Argumenta que abrir ese debate ahora solo generaría más inestabilidad

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La Constitución española seguirá peinando canas. Al menos, durante esta legislatura. Mariano Rajoy no quiere oír hablar de reformarla. Considera que, tras 34 años de vigencia, sigue sin salirle una sola arruga. Rajoy pregona a los cuatro vientos su incondicional apoyo a la Carta Magna, pero lo que realmente le empuja al inmovilismo en esta materia es su temor a que una vez abierta la veda, el afán revisionista pueda agrietar la estabilidad política de la que España presume en Bruselas.

Cataluña y el País Vasco serían, en este sentido, dos epicentros de una polémica que el PP ni desea ni sabe cómo enfrentar. El presiente del Gobierno, fiel a esa ambigüedad controlada en la que se mueve como pez en el agua, recuerda que él mismo ha votado dos reformas de la Constitución, pero que ahora no toca porque no es perentorio. «La prioridad hoy es la estabilidad política, que es un factor muy determinante para afrontar una crisis económica», explicó el pasado viernes el jefe del Ejecutivo durante su comparecencia ante los medios para hacer balance del año.

Enfatiza Rajoy que para dar ese decisivo paso hay que tener los objetivos muy claros: rozar la unanimidad entre todas las fuerzas políticas y, sobre todo, aguardar el instante preciso. «Pocos brindis al sol con este tema -sentencia-, porque los artículos de la Constitución son las reglas del juego de nuestra convivencia y es lo que nos une a los españoles».

Sin embargo, no quiere dar imagen de cerrazón y expone que no tiene ningún inconveniente en retocar la Carta Magna. Recuerda, de hecho, que ya se ha modificado en dos ocasiones: después del Tratado de Maastricht (1992), para que ciudadanos de países de la UE pudieran votar en las elecciones locales de España; y otra, hace poco más de un año -aprobada en solitario por PSOE y PP-, para introducir el pacto de estabilidad presupuestaria.

El presidente del Gobierno no se cansa de alabar la capacidad que tuvo la Constitución de unir hace 34 años a personas que venían de la dictadura franquista o del exilio con aquellas que no venían de ninguna parte pero que tenían planteamientos distintos. Al amparo de este contexto, apostilla Rajoy, España ostenta el mayor nivel de autogobierno y de descentralización administrativa de su historia. A su juicio, un claro ejemplo de la capacidad de la Carta Magna para amoldarse a los nuevos tiempos es que, bajo su tutela, España ha cambiado de moneda (de la peseta al euro) y se ha convertido en un miembro de pleno derecho de la UE, lo que ha supuesto ceder soberanía en política monetaria y cambiaria. Además, el país se ha sometido a tratados que restringen su capacidad bancaria y fiscal.

Mariano Rajoy, en síntesis, opina que la Constitución «está perfectamente preparada para abordar lo que pueda ocurrir en España en los próximos diez años». María Dolores de Cospedal, número dos del PP, introduce un solo matiz: lo único que eliminaría sería la prevalencia del varón sobre la mujer en la sucesión a la Corona.

Rajoy, en su comparecencia del viernes en el salón de Tapices. E. Naranjo Efe