La comisión de investigación municipal creada para esclarecer la tragedia del Madrid Arena no ha servido para modificar la posición inicial de ninguno de los partidos. En sus respectivos dictámenes, el PP insiste en que el recinto cumple con todas las garantías de seguridad y que el único responsable es el empresario que organizó el evento, mientas la oposición incide en que existen responsabilidades políticas en todo lo sucedido. Nadie esperaba mucho de una comisión que nació ya con duras críticas por el veto del Grupo Popular a la comparecencia de la propia alcaldesa de Madrid, Ana Botella, y de cualquier funcionario relacionado con los hechos ajeno al propio consistorio. Y esas pobres expectativas se han cumplido.
«Mal uso» de la instalación
El Grupo Popular entiende que la muerte de las cinco jóvenes que fueron aplastadas en una avalancha ocurrida en uno de los pasillos del Madrid Arena es consecuencia únicamente del «mal uso» de las instalaciones y al exceso de aforo. Para el portavoz del PP en la comisión, Enrique Núñez, ha quedado «constatado que ese mal uso viene derivado de una venta masiva de entradas» por parte de Diviertt, organizadora del evento y propiedad del empresario Miguel Ángel Flores. Los populares no asumen ningún tipo de responsabilidad, a pesar de que el ex concejal de economía y empleo y responsable de la empresa municipal Madrid Espacios y Congresos, Pedro Calvo, presentó su dimisión a raíz de lo sucedido.
Las conclusiones del PSOE no pueden ser más divergentes. Tras escuchar a los comparecientes, reclaman la dimisión no solo de la alcaldesa, Ana Botella, sino también del vicealcalde, Miguel Ángel Villanueva, y de los concejales de medio ambiente, de seguridad y emergencias y de urbanismo y vivienda, además del inspector jefe de Policía Municipal. El portavoz del PSOE, Jaime Lissavetzky, explicó que su partido exige en las conclusiones una investigación sobre la responsabilidad de varios mandos de la Policía Local por su gestión y otra respecto de los encargados de la seguridad y de la contratación en Madrid Espacios y Congresos.
Los socialistas estiman que, al margen de las responsabilidades en las que puedan haber incurrido los organizadores del evento, el recinto carecía de licencia e incumplía la propia normativa de seguridad municipal. «Chapuza», «descoordinación» o «negligencia» fueron algunos de los calificativos que utilizó Lissavetzky para referirse a la actuación del Ayuntamiento en el Madrid Arena. El PSOE exculpa por el contrario de cualquier responsabilidad a los integrantes del Samur (Servicio de Asistencia Municipal de Urgencia y Rescate), que, según dice, actuaron incluso «sin tener conocimiento de la magnitud del evento». Además, según los socialistas, el Ayuntamiento es responsable también de que Madrid Espacios y Congresos diera trato de favor a Diviertt.
Un pabellón no preparado
El grupo municipal de UPyD concluye que la tragedia podría haberse evitado si el Ayuntamiento de Madrid «hubiera respetado las normas jurídicas». El portavoz de UPyD en la comisión, David Ortega, señaló también que, para su partido, en el Madrid Arena «nunca se debieron celebrar macrofiestas porque el recinto no estaba en absoluto preparado para una ocupación masiva de su pista central». Y también consideran que la empresa municipal Madrid Espacios y Congresos «jamás tenía que haber contratado con la empresa de Miguel Ángel Flores». UPyD rechaza sin embargo señalar «responsabilidades jurídicas» en el caso.
El Grupo Municipal de Izquierda Unida apunta en sus conclusiones a una «corresponsabilidad» del Ayuntamiento por «abandono de funciones» y por por haber sido «demasiado transigente con una empresa con unos antecedentes de irregularidad» como Diviertt.
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