Juan Manuel Sánchez Gordillo, alcalde de Marinaleda (Sevilla) y diputado andaluz de IU, ha dicho hoy que aún no ha recibido ninguna citación para declarar por el asalto a un supermercado pero ha afirmado que no ha cometido delitos y que dará la cara.
Sánchez Gordillo, que hoy se encontraba entre los jornaleros que desde hace 17 días ocupan la finca militar «Las Turquillas» de Osuna (Sevilla), ha afirmado a Efe que no ha recibido ninguna citación, pese a que era «público y notorio que estoy ocupando esta finca y he dormido aquí» y tampoco ha llegado a su domicilio familiar.
Al ser aforado, Sánchez Gordillo no será detenido por el asalto a supermercados ya que solo podría serlo en caso de flagrante delito y sólo recibirá una citación judicial, según fuentes de la investigación.
El alcalde de Marinaleda ha afirmado a Efe que no tiene conciencia de haber intervenido en ningún delito y ha puntualizado: «No tengo problema en dar la cara porque solo hemos hecho un gesto simbólico de no violencia activa».
«Cuando reciba la citación, ya veré lo que hago porque últimamente visitamos poco a los jueces ya que estamos condenados antes de llegar al juzgado», ha añadido.
Sánchez Gordillo ha explicado que su actitud responde a que «la crisis tiene rostro, nombre, apellido y carné de identidad y hay ya muchas familias que no pueden comer», por lo que piden «una ley de renta básica para que las familias que tengan a todos sus miembros en paro tengan algo para poder comer».
En respuesta a quienes afirman que su comportamiento no es «políticamente correcto», ha asegurado que «lo que no son formas es que para pagar la deuda de los bancos se le roben a los trabajadores sus derechos, aunque eso se llame recortes».
Ha lamentado que «el poder esté sordo y ciego» y que «en Andalucía y en España no mande el poder político sino el poder de los bancos, que no tienen corazón, sentimientos ni patria, no tienen mas que bolsillo y caja fuerte».
Si nos desalojan, volveremos
El alcalde de Marinaleda ha dicho hoy que si la Guardia Civil les desaloja de la finca militar que ocupan se opondrán con «resistencia activa pero pacífica» y volverán «pasado mañana».
Sánchez Gordillo ha asegurado a Efe: «No hemos ocupado esta finca simbólicamente, sino para quedarnos con ella», por lo explica que si son desalojados, volverán «pasado mañana».
La ocupación de «Las Turquillas» tiene por objeto demostrar que «la crisis tiene efectos en los seis millones de parados, 12 millones de pobres, 1.700.000 familias con todos sus miembros en paro y un 30 por ciento de las familias andaluzas por debajo del umbral de la pobreza», ha manifestado Sánchez Gordillo.
Por su parte, el portavoz del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), Diego Cañamero, ha explicado a Efe que «Las Turquillas» es «una finca pública mal cultivada, como las grandes fincas de los terratenientes», cuya única finalidad es «recibir subvenciones europeas».
«Es una barbaridad que en una comarca con el 40 por ciento de paro se utilice solamente con fines especulativos», ha explicado Cañamero, por lo que su sindicato pretende que «se entregue a las cooperativas y se puedan hacer cultivos sociales que se transformen en riqueza y mano de obra para la comarca».
Según Cañamero, la finca dispone de lagunas que son lugar de paso de los flamencos migratorios y tiene «unas buenas instalaciones que se podrían usar como turismo rural y granja escuela en una zona deprimida de Andalucía como es la Sierra Sur de Sevilla».
La finca está ocupada desde hace 17 días por un centenar de jornaleros que han instalado sus tiendas de campaña a la vera del camino de acceso y que se reparten el trabajo de cocina, limpieza, recogida de basuras e incluso la organización de las duchas.
Bajo un calor sofocante de 40 grados, los jornaleros pasan el día charlando en círculos, sentados en sillas de cámping bajo unos rudimentarios toldos donde no faltan fotos del «cura obrero» Diamantino García y nombres revolucionarios como la «calle del comandante» Che Guevara.