La crisis está poniendo en evidencia las grietas en la estructura del Estado de las autonomías. El Gobierno ya ha mostrado su intención de avanzar hacia una profunda reorganización de la administración territorial del Estado. El PSOE está dispuesto a dialogar sobre la cuestión, pero con algunas condiciones. El líder socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, ya adelantó ayer que en ningún caso aceptará un modelo que fortalezca las diputaciones provinciales, que calificó de ineficaces y contrarias a la práctica de lo que definió como «una democracia sana».
En una rueda de prensa convocada en la sede del PSOE, el secretario general socialista recordó que el programa electoral de su partido incorpora propuestas sobre la reforma de la administración territorial del Estado y que ha intentado hablar de ellas con el presidente del Gobierno. Tras conocer las intenciones de Mariano Rajoy, expresó su oposición al modelo del Ejecutivo, que, dijo, consiste en recortar competencias a las comunidades autónomas y a los ayuntamientos para traspasárselas a las diputaciones.
«Vamos a decir que no porque las diputaciones son, de todas las instituciones, las únicas que los ciudadanos no votan directamente, por tanto si el modelo es adelgazar comunidades y ayuntamientos para engordar diputaciones, tengo que decirle que no hay nada menos eficaz y más contrario a la Constitución y a una práctica democrática sana», manifestó. Rubalcaba apostó por una conferencia de presidentes autonómicos para reconsiderar y corregir algunas cuestiones que no funcionan en el Estado autonómico.