Gibraltar mantiene la presión y vuelve a hostigar a los pesqueros españoles

La reina Sofía prevé viajar a Londres con motivo del inicio de las Olimpiadas

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Pescar en aguas próximas a Gibraltar se está convirtiendo en un trabajo de alto riesgo para las tripulaciones de los más de 50 barcos de cerco de La Línea y Algeciras. Ayer, la policía del Peñón volvió a hostigar a dos buques españoles, bloqueándoles el paso, impidiendo su actividad y llegando a provocar algún roce entre embarcaciones.

Fueron más de dos horas de tensión, rebajada por la presencia de dos patrulleras de la Guardia Civil, que fueron al auxilio de los cerqueros. Pasaba de las siete de la mañana cuando el pesquero San Francisco zarpó desde Algeciras a los bancos situados en la cara opuesta del Peñón. Allí, cuatro embarcaciones de la Royal Gibraltar Police salieron a interceptarlo cuando advirtieron que iba a lanzar sus redes. Según el relato de la tripulación, las barcos del Peñón se situaron a babor y estribor, impidiendo que pudieran realizar su faena. La presencia de la Guardia Civil hizo que las patrulleras abandonasen la zona, para dirigirse hacia otra, donde trabajaba el pesquero Divina Providencia. La operación se repitió: maniobras de hostigamiento, roces e insistentes requerimientos hasta la aparición de los barcos del instituto armado.

Patrones de las cofradías de La Línea y Algeciras señalan que esta presión es casi diaria en los últimos dos meses, después de que el Gobierno del ministro principal gibraltareño, Fabian Picardo, decidiese derogar unilateralmente el acuerdo pesquero de 1999 alegando razones medioambientales. Tras reactivarse la tensión en este caladero, representantes de los pescadores españoles y del Ejecutivo del Peñón mantuvieron varios encuentros para tratar de reconducir el conflicto, sin resultados visibles hasta el momento.

Visitas de alto nivel

El litigio ha vuelto a reavivar las viejas disputas por la soberanía de la colonia. Desde el pasado mayo, cuando se reactivaron los enfrentamientos entre las patrulleras gibraltareñas y los barcos españoles, los habitantes del Peñón y los de la Línea y de Algeciras han tenido visitas institucionales cargadas de simbolismo. La presencia del príncipe Eduardo de Inglaterra el pasado 12 de junio -calificada de desafortunada por el ministro de Exteriores español, José Manuel García-Margallo- tuvo su réplica días después cuando el rey don Juan Carlos, vestido de capitán general, ofreció en Algeciras su apoyo a los pescadores acosados. Con anterioridad, en mayo, doña Sofía excusó su presencia en el almuerzo que ofreció Isabel II a monarcas de todo el mundo con motivo de su Jubileo de Diamantes.

Pero ayer, Federico Trillo, embajador español en el Reino Unido, elogió las excelentes relaciones existentes entre España y Gran Bretaña, y aseguró que la reina viajará a Londres el próximo día 26 para asistir a la recepción con que se agasajará a los atletas españoles que participarán en los Juegos Olímpicos.