Imagen:El fiscal Anticorrupción Pedro Horrach, con una de las abogadas de la acusación particular, en la Ciudad de la Justicia de Barcelona, donde en los últimos días de junio interrogó a 62 testigos del caso Nóos.

La Fiscalía advierte en los duques de Palma fraude a la Seguridad Social

Anticorrupción ve casi imposible imputarlos por este delito porque la cantidad no es suficiente y por el tiempo transcurrido, pero no por falta de pruebas


madrid / colpisa

Iñaki Urdangarin y su esposa, Cristina de Borbón, no se sentarán en un banquillo de acusados por fraude a la Seguridad Social, pero no será por falta de pruebas. La Fiscalía y la acusación particular del caso Nóos no van a tratar de imputarlos por esas supuestas irregularidades porque están prescritas y porque lo defraudado no llega a los 120.000 euros, cantidad mínima para hablar de delito. Pero los indicios de los chanchullos que hicieron con el servicio doméstico son más que «palmarios», según fuentes de Anticorrupción. Y ahora, además, estas acusaciones están ratificadas ante el juez de instrucción de la Audiencia de Palma, José Castro.

La reciente declaración en Barcelona de la ecuatoriana nacionalizada española Elsa Sánchez fue, probablemente, la más delicada para la hija del rey, aunque pasó desapercibida dentro de la avalancha de diligencias realizadas contra reloj en la capital catalana. Las fuentes consultadas coinciden en que sus revelaciones para el sumario de la pieza 25 del caso Palma Arena en que se investigan delitos de millones de euros no tienen relevancia jurídica, pero dan cuenta del día a día en la residencia de los Urdangarin-Borbón.

Según los documentos judiciales, Sánchez no titubeó ante Castro y se ratificó punto por punto en las acusaciones que la inmigrante ya hizo en sede policial contra los duques. En el 2004 hizo una entrevista de trabajo en la que estuvo presente el matrimonio y en la que se le advirtió que si entraba en la casa como empleada del hogar trabajaría sin contrato. Siempre según la testigo, superó la entrevista y la semana de prueba.

Siguió trabajando en negro hasta que un día se cansó y reclamó a la pareja un contrato porque estaba a las puertas de lograr la nacionalidad y necesitaba demostrar que tenía un trabajo. Urdangarin accedió e hizo un contrato a la mujer, pero no de asistenta del hogar, sino como telefonista en Aizoon.

Telefonista sin oficina

La joven confesó ante el juez que jamás ejerció esas funciones y que nunca ha trabajado en esa empresa, pero reconoció que no reclamó porque lo que le interesaba era un contrato para conseguir los papeles. Sánchez figuró entre los años 2004 y 2007 como miembro de la plantilla de Aizoon, una compañía que tenía la sede en el propio palacete de Pedralbes, residencia barcelonesa de los duques. Pero la mujer aseguró que en esa casa no había nada parecido a una oficina, ni trabajadores, ni archivos, ni ordenadores, ni despachos.

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