Dolores de Cospedal y Javier Arenas intentaron desmentir los comentarios sobre las rencillas que mantienen con un ostentoso abrazo ante los dos centenares de delegados que asisten a la 17.ª unión interparlamentaria del PP en San Sebastián. La secretaria general de los populares y el ya expresidente del partido en Andalucía recibieron un cerrado aplauso de los asistentes.
No estaba en el guion, pero De Cospedal quiso que la apertura de la cita de parlamentarios del PP en la capital donostiarra fuera el escenario para alejar los fantasmas de enfrentamientos y divisiones en el partido gubernamental. La número dos de los populares y presidenta de Castilla-La Mancha subió al estrado y pidió a Arenas que la acompañara, momento en que solicitó el aplauso de los asistentes para su compañero. Tras la intervención de la secretaria general, el exlíder de los populares andaluces tuvo una improvisada intervención que tampoco figuraba en el programa.
La reunión de dirigentes del PP en San Sebastián fue la primera ocasión en que Cospedal y Arenas coincidían desde que el político andaluz anunciara el miércoles su renuncia a la presidencia del partido en esa comunidad y delegó sus funciones en el alcalde de Sevilla, Juan Ignacio Zoido. Una operación con la que, según fuentes del PP de Andalucía, se adelantó a las intenciones de De Cospedal, que planeaba situar en ese puesto a un dirigente de su confianza. Que la secretaria general del PP y Arenas no tienen buenas relaciones es un secreto a voces dentro del partido, pero ninguno de los dos ha exteriorizado en público sus diferencias.
De Cospedal se ha opuesto siempre a que el expresidente del PP andaluz se convierta en el coordinador del partido para engrasar la comunicación con el Gobierno de Rajoy y suplir sus ausencias cuando las responsabilidades como presidenta manchega impidan su participación en actos del partido. En el último congreso nacional del PP, Arenas tuvo que conformarse con un puesto menor en el organigrama popular.