La paz ficticia que los socialistas andaluces acordaron tras el 38.º congreso federal que resquebrajó el partido en la comunidad apenas ha durado una semana. Horas antes de la aprobación de la lista al Parlamento autónomo por Sevilla, que debe encabezar el presidente de la Junta y candidato a la reelección, José Antonio Griñán, dimitió el secretario provincial, José Antonio Viera, alegando «injerencias» en su gestión desde la dirección regional, argumento que ya esgrimió hace unas semanas en el proceso de elección de los delegados al congreso. Su marcha y sustitución por una gestora recrudece la crisis del PSOE andaluz a menos de mes y medio de las autonómicas (25 de marzo) y deja en evidencia la nula capacidad de Griñán para controlar el partido, justo cuando más necesita reducir la distancia con Javier Arenas, que acaricia la mayoría absoluta en los sondeos y una victoria histórica en el último bastión socialista.
Los ánimos están muy tensos en todas las agrupaciones, que en mayor o menor medida han vivido luchas intestinas para poder situarse en las listas a la Cámara en un puesto que garantice el escaño y, de paso, la supervivencia política e institucional.
Los peores enfrentamientos se viven donde la dirección provincial está enfrentada a la regional que comandan Griñán y la jefa de organización, Susana Díaz. Es el caso de Sevilla y Cádiz, que se colocaron del lado de Rubalcaba en la lucha por la secretaría general, mientras Griñán, a través de Díaz, apoyó a Chacón. Tras la derrota de esta, proliferaron los mensajes de unidad de cara a la galería y la intención de ocultar fisuras ante un electorado harto de peleas. No obstante, los partidarios de Rubalcaba entendían que su victoria les permitía tener un margen mayor a la hora de elaborar las listas y colocar a sus afines.
La dimisión deja en el aire la candidatura de Griñán por Sevilla, ya que afines al aparato provincial señalan que con la renuncia de Viera deben quedar disueltos los órganos del partido y dar paso a una gestora, por lo que esa reunión, y la lista, no tendría validez. En Ferraz dudan, y están a la espera de si alguien impugna la reunión.