José Luis Rodríguez Zapatero ingresó ayer como miembro vitalicio del Consejo de Estado pidiendo «todo el apoyo político e institucional que se le pueda prestar» al Ejecutivo de Mariano Rajoy para salir de la crisis, ante el momento «cuasi constituyente» que encara la Unión Europea. El expresidente se comprometió a poner su experiencia al servicio del Gobierno y se mostró convencido de que la crisis se superará con una respuesta «verdaderamente unitaria y solidaria» de la UE.
Tomó posesión de su nuevo cargo apadrinado por dos consejeros de Estado, el exministro de Justicia Fernando Ledesma y su exvicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, a la que definió como «leal, eficaz e incansable compañera de tantos y tantos afanes» y de cuyos servicios prescindió en octubre del 2010. Ella fue la encargada de colocarle la medalla de consejero, mientras Ledesma le imponía la toga.
El acto solemne estuvo presidido por la actual vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, a quien Zapatero mostró su aprecio y deseó suerte, y contó con la presencia del ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón; el secretario general del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba; y otros integrantes de su Gobierno, como Francisco Caamaño y Antonio Camacho. También lo acompañó su esposa, Sonsoles Espinosa.
Elogios de Rubio Llorente
El presidente del Consejo de Estado, Francisco Rubio Llorente, que tiene las horas contadas en el puesto porque Rajoy lo va a reemplazar, elogió la trayectoria de los siete años y medio de Zapatero en la Moncloa, destacando que antepuso su responsabilidad con España a sus intereses partidistas, «aun siendo consciente del elevadísimo precio que habría que pagar».
El Consejo de Estado es el supremo órgano consultivo del Gobierno y una de las instituciones más antiguas de España, con más de cinco siglos de historia, encargado de velar porque los proyectos del Ejecutivo cumplan la Constitución y las leyes.
Zapatero se convierte en el único expresidente que forma parte de la institución, después de que Felipe González nunca lo pidiera y José María Aznar renunciara al puesto para dedicarse a la empresa privada.
Con Zapatero tomó posesión como consejero permanente Alberto Aza, exjefe de la Casa del Rey, y como natos, por razón de su cargo, el nuevo fiscal general, Eduardo Torres-Dulce, el jefe de Estado Mayor de la Defensa, el almirante Fernando García Sánchez, la abogada general del Estado Marta Silva y el director del Centro de Estudios Constitucionales, Benigno Pendás.