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Rajoy reivindica la política frente a los «tecnócratas»

Promete una reforma constitucional para derogar la disposición que permite anexionar Navarra al País Vasco. Por Gonzalo Bareño.

ENVIADO ESPECIAL

Lleva más de treinta años en esto. Esperando su oportunidad. Y ahora que por fin, según los sondeos, le toca gobernar, no está dispuesto a dar un paso atrás para que otros le gobiernen a él. En plena campaña, Rajoy ha visto como el mercado ha mandado ya al paro al griego Papandreu y al italiano Berlusconi para sustituirlos por dos eficientes contables como Papademos y Monti. Y, viendo pelar las barbas del vecino, Rajoy adelantó ayer que no pasará por ese aro.

En Zaragoza, durante el primer acto masivo de su campaña, el líder del PP rechazó de plano la tesis de que «los mercados han ganado a la política y están por encima de la soberanía nacional» y la de que «llega la era de los tecnócratas». Muy al contrario, lo que llega, a su juicio, es «la época de los buenos gobernantes elegidos por los ciudadanos». El mensaje que pretende lanzar Rajoy a Europa es que será un sólido defensor del euro, pero desde un Gobierno «firme y valiente», y no al dictado de los mercados.

Ese era el único titular que quería colocar ayer Rajoy en Zaragoza. Y por eso, lo demás fue lo de siempre. «España necesita un Gobierno muy apoyado»; «la tarea que aguarda es gigantesca»; «la mejor política social es crear empleo»; «queremos a España en la primera división del euro»; «las administraciones no pueden gastar lo que no tienen» y a comer, que se hace tarde. Aunque sus socios del PAR (Partido Aragonés Regionalista) le pusieron en un brete al reclamar una relación «bilateral» entre Aragón y España, Rajoy prefirió limitarse a entretener al personal diciendo que no hará «porras» sobre el resultado electoral. «Me conformo con que no me den en la cabeza con una de ellas», dijo.

Junto a UPN

Ya por la tarde, en Pamplona, el líder del PP repitió los mismos mensajes sobre la economía. Pero se puso serio al hablar de otras cuestiones. Navarra no es nunca una plaza fácil para Rajoy. Y menos desde que su relación con UPN, el partido que fue su marca en la Comunidad Foral, se ha quedado en mera sociedad de intereses electorales mutuos. La presidenta de Navarra, Yolanda Barcina, le exigió un compromiso para derogar la disposición transitoria cuarta de la Constitución que, según dijo, «deja la puerta entreabierta a una hipotética absorción de Navarra por Euskadi». Rajoy recogió luego ese guante y aseguró que, «si hay reforma constitucional», esa disposición «se quita».

Y si en Vitoria prefirió no hacerle la campaña a Amaiur y despachó en un minuto sus referencias a ETA y al final de la violencia, ayer aprovechó para mandar un mensaje de firmeza a la banda advirtiendo de que «la vida, la libertad y los derechos humanos» no son «negociables». «Por eso no se paga y es bueno que algunos lo sepan y lo tengan en cuenta».

Y hasta ahí llegaron las novedades. La factoría de Génova se esfuerza por introducirle cada día en los discursos a Rajoy algo que suene a nuevo para evitar la sensación de perpetuo déjà vu. Pero esos supuestos versos inéditos son solo diferentes variaciones sobre el mismo tema. A Rajoy la campaña se le está haciendo ya larga. Sabe cómo termina el cuento y lleva días pidiendo la hora. En esas circunstancias, la caravana electoral del PP juega al mus. Y Rajoy, también. Ni un órdago. A ganar al tran tran y a irse de dulce.

MÍTINES

ZARAGOZA Y PAMPLONA

ASISTENTES: 10.500 / 2.000

Intervienen Mariano Rajoy y Luisa Fernanda Rudi / Yolanda Barcina y Mariano Rajoy

«Llega la hora de los buenos gobernantes»

Mariano Rajoy

GONZALO BAREÑO

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