Transporte aéreo

La crisis destapa el derroche realizado en aeropuertos inviables

El abandono de compañías aéreas subvencionadas por las Administraciones causa la caída del número de pasajeros

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«Poñer o carro antes que os bois». El popular refrán galaico resume lo ocurrido con ambiciosas infraestructuras aeroportuarias como la de Ciudad Real, donde sus 4.000 metros de pista han quedado, tres años después del inicio de sus operaciones en el 2008, únicamente para uso de aviones particulares después de que Vueling abandonara el aeródromo hace una semana. Los promotores de la terminal de iniciativa privada, ahora en concurso de acreedores, levantaron un mastodóntico recinto con capacidad para mover cinco millones de pasajeros (en todo el 2010 pasaron por ahí 33.520, y en el primer semestre de este año, 11.844) para dar servicio a otra idea que nunca llegó a fructificar. Pretendían levantar en medio del páramo un complejo del juego al estilo Los Monegros. Querían atraer a miles de turistas, pero todo acabó convertido en humo. Hoy, de aquel espejismo, solo queda el carro, una instalación en la que se han invertido unos 500 millones de euros, mientras que los únicos bueyes que tiran son los aviones privados de los que van a cazar en los cotos de los alrededores.

Vueling y Ryanair

La marcha de Vueling de Ciudad Real está ligada a la terminación del contrato publicitario que tenía con la junta de comunidades de Castilla-La Mancha y por el que obtuvo 2.360.000 euros. Y algo parecido ocurre en Reus, aeródromo de la red pública de Aena, desde el que hoy Ryanair deja de operar tras no alcanzar un acuerdo con la Generalitat catalana sobre las ayudas que recibiría. El adiós de Ryanair, al menos hasta la temporada estival, deja a Reus desnudo porque de los 1,2 millones de pasajeros registrados este año hasta septiembre, en torno a 848.000 viajaron con esa compañía.

Ciudad Real, de iniciativa privada, y Reus, de carácter público, son dos de los múltiples ejemplos de cómo el nuevo contexto económico ha cambiado el mapa de la oferta y la demanda de los aeropuertos secundarios evidenciando el derroche de fondos realizado en instalaciones que resultan inviables al no resultar atractivas para las compañías a menos que reciban ayudas públicas. Los datos que maneja la Comisión Nacional de la Competencia muestran que compañías, principalmente Air Nostrum y Ryanair, han recibido de las diferentes instituciones entre el 2007 y el 2011, un total de 247.280.000 millones.

Los ejemplos de aeropuertos infrautilizados son múltiples. El profesor de Política Económica de la Universidad de Barcelona Xavier Fageda da algunos nombres. Habla, en el caso de la iniciativa privada, del aeródromo de Castellón, inaugurado hace apenas unos meses tras una inversión de unos 150 millones de euros y que todavía no ha entrado en funcionamiento; del de Lérida, en el que están finalizando obras por importe de 1,5 millones de euros para tratar de atraer nuevas compañías y alcanzar 37.000 pasajeros en la temporada de invierno. O el que están construyendo en Murcia, cuya apertura, se ha especulado ya, podría implicar el cierre del cercano aeródromo de San Javier.

Cuatro pasajeros en septiembre

E introduce Fageda en la lista de instalaciones que no tienen sentido económico otros de la red de Aena como el de Logroño, que contabilizó este año 13.326 pasajeros hasta septiembre; Albacete, con 7.998; Huesca, con 2.768, y únicamente cuatro este septiembre; Córdoba, con 5.787; o el de León, con 67.991. En este sentido, explica que hay que empezar a pensar en dar otros destinos a esas instalaciones. «Están hechas y los costes de mantenimiento y seguridad son muy elevados. Hay que pensar en aviación corporativa, la fotografía aérea o el mantenimiento de aviones», sugiere.

500.000.000 ?

Ciudad Real

Cantidad que ha invertido el promotor del aeropuerto.

150.000.000 ?

Castellón

Esta importante inversión no ha dado aún fruto alguno.

80.000.000 ?

León

Inversión hecha en los últimos años para mejorar el recinto.

«Ahora están hechos y los costes de seguridad y mantenimiento son muy altos»