Un conflicto sin resolver 33 años después de que España abandonara la ex colonia


El conflicto del Sáhara sigue prácticamente en la misma situación que cuando España abandonó, hace más de 33 años, su ex colonia. Esta es la cronología:

1975. La debilidad española, con Franco agonizando, es aprovechada por Marruecos para lanzar la Marcha Verde y ocupar temporalmente la provincia española.

1976. España abandona el Sáhara y firma los acuerdos tripartitos que suponen la cesión de la administración del territorio a Marruecos y Mauritania. El Frente Polisario no los acepta y comienza la guerra entra las partes implicadas.

1979. Mauritania firma la paz con el Frente Polisario y renuncia a reclamar el territorio.

1980. El rey Hasán II de Marruecos ordena construir un muro interior de 2.700 kilómetros de norte a sur que aísle la zona controlada por el Frente Polisario y que le permite dominar los espacios de mayores recursos minerales.

1991. La contienda bélica vive un respiro gracias a un alto el fuego promovido por la ONU, que crea la Minurso, misión encargada de preparar un referendo en el plazo de un año. La consulta no llega a celebrarse debido a las tácticas dilatorias de Rabat, que anuncia su propósito de convertir el Sáhara en una región más de Marruecos.

1996. El nuevo secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan, pretende relanzar el colapsado proceso de paz y encarga a James Baker, ex secretario de Estado norteamericano, la búsqueda de soluciones.

1997. La ONU logra, tras años de disputas, la elaboración de un censo definitivo para la celebración del referendo. La negativa del Frente Polisario a la inclusión de 60.000 votantes que exige Marruecos da al traste con las esperanzas.

2003. Baker intenta hace un nuevo intento de resolver el conflicto con un segundo plan que apunta cuatro salidas posibles: referendo; autonomía bajo Marruecos; partición del territorio y abandono definitivo del proceso.

2007. Estados Unidos logra reunir a Marruecos y el Frente Polisario. Las posiciones inmovilistas de las partes hacen que, una vez más, la negociación fracase.

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