Marruecos se queja por el «laxismo español» ante el tráfico de drogas


18/01/2009 02:00 h

En una operación contra las mafias de la droga al norte de Marruecos, los servicios de seguridad marroquíes han desmantelado esta semana una importante red de transporte de droga hacia España, incautándose de medios logísticos, entre ellos varias lanchas rápidas, y ha arrestado a una treintena de personas. Según un comunicado de Interior difundido por la agencia de prensa oficial marroquí, entre los detenidos hay varios gendarmes, así como miembros de la Marina Real y de las Fuerzas Auxiliares, lo que deja patente la implicación de los cuerpos de seguridad en el narcotráfico de la región. Como supuesto piloto de una zódiac empleada para la conducción de estupefacientes hasta la Península también fue arrestado un hombre de nacionalidad española del que por el momento no ha trascendido su identidad.

De forma extraoficial, fuentes policiales han confirmado que están al principio de una operación mucho más amplia, en la que no puede descartarse la implicación de oficiales y altos mandos de los cuerpos de seguridad, incluso españoles. «De ahí la complejidad de la investigación y la lentitud con la que trabajamos, supervisando hasta el más mínimo detalle e interrogando minuciosamente a las personas a nuestra disposición por su supuesta implicación en la trama», confiesa un anónimo inspector de la Policía Judicial desplazado desde Rabat a la zona. Es precisamente para evitar ese circuito corrupto que el asunto ha sido conducido directamente desde la central de la Dirección General de la Seguridad Nacional.

M.?L., el presunto líder de la trama, que fue arrestado el domingo pasado, dirigía todas las operaciones desde un café perteneciente a su padre. Con clientes en Bélgica, Holanda, Suecia y Noruega, pero sobre todo en España, comenzó a enviar toneladas de hachís conducidas a bordo de embarcaciones de gran velocidad en el año 2000. Para ello dispuso de importantes medios financieros, logísticos y humanos para la provisión, acondicionamiento y conducción de la droga, consiguiendo incluso establecer una sólida red de colaboradores en el seno de los cuerpos de seguridad marroquíes.

A la espera de ver lo que pueda dar de sí la investigación, diarios como Al Massae o Le Soir Échos, así como líderes sociales y políticos, han arremetido contra la «complicidad» del Estado español, al que acusan de no cumplir con sus responsabilidades en la lucha contra el tráfico de droga. «Los narcotraficantes de la zona viven todos en Melilla o en el sur de España, cruzando tranquilamente los puestos fronterizos; incluso cuando median mandatos internacionales de arresto contra ellos, estos viven tranquilamente», asegura Chakib El Khiyari, presidente de la Asociación Rif de Derechos del Hombre. Este «laxismo español» lo justifica Khiyari en que «son las inversiones de estos narcos las que sustentan la economía del sur de España, sobre todo en el sector inmobiliario y en estos tiempos de crisis», destaca.

Algunas cuestiones inquietan sobremanera a los que consideran a España cómplice de los narcos. «¿Cómo es posible que aviones ligeros despeguen con total impunidad desde territorio español mientras las medidas de seguridad en el sector son muy estrictas desde el 11 de septiembre del 2001? ¿Quién vende lanchas ultrarrápidas como si fueran bicicletas sin preguntarse por el objetivo de su utilización? ¿Cómo los servicios de seguridad fronterizos españoles, súperequipados y reputados por su intransigencia, no interceptan más que el 20% de los cargamentos que llegan a sus costas?", se pregunta El Khiyari.

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