Vuelta al accionariado de Pescanova, tras renegar de ella

En el 2013, varias entidades, entre ellas el Popular, constituyeron un «pool» bancario para salvar la conservera y recuperar el dinero, pero Santander se descolgó


vigo / la voz 18/06/2017 05:00 h

Cuando Pescanova quebró, en marzo del 2013, la mayor parte de los casi 4.000 millones de euros de deuda era bancaria. Los principales acreedores eran Sabadell, Bankia, Popular, Caixabank, Abanca (NCG), BBVA, Santander y Ubi. Con la capacidad productiva, el mercado y la marca Pescanova intactos, estas entidades constituyeron un pool bancario con el doble objetivo de salvar la compañía de la liquidación y, de ese modo, conseguir recuperar su dinero. Todas apostaron por la viabilidad de la multinacional. Todas menos el Santander, que en el 2014 se descolgó del plan de rescate y vendió su deuda en Pescanova, 70 millones, a un fondo británico. Lo hizo con un descuento del 96 %, según apuntan fuentes financieras.

El núcleo duro de los acreedores de la pesquera quedó tocado con esa importante baja. Aun así, el plan salió adelante y, superado el concurso de acreedores, gracias a una quita de 2.000 millones por parte de la banca, en septiembre del 2015 el pool tomó el control de Pescanova con el 80 % del capital.

El tercer accionista

En marzo de este año, la ampliación de capital de 350 millones afianzó la posición de los acreedores financieros en la nueva Pescanova, entre ellos, la del Popular, un 5,9 % que, tras la adquisición, quedará ahora en manos del Santander y, lo que son las cosas, da entrada de nuevo en la corporación gallega a la entidad de Ana Botín. El Santander, además de librarse de la deuda, se convierte en el tercer mayor accionista de Nueva Pescanova, que preside un exdirectivo del Popular, Jacobo González-Robatto.

Ahora que las cuentas empiezan a cuadrar, y aunque Pescanova no tendrá beneficios hasta el año que viene (el plan de negocio apunta a que la firma gallega perderá 7 millones este 2017, para después ganar 10 en el 2018), cabe suponer que el Santander mantendrá la posición que hasta ahora tenía el Popular, al menos hasta el 2020, cuando culminará el plan de negocio a cuatro años diseñado por los acreedores financieros para enderezar el rumbo de la corporación, aumentar ventas y recuperar su dinero.

Desde Pescanova no hay preocupación al respecto, al menos oficialmente. Se da por seguro que el acuerdo pactado de mantenerse en el capital deberá mantenerse al menos hasta ese 2020. Será a partir de ese momento cuando los bancos, que siempre han manifestado que su permanencia en el grupo pesquero sería temporal, pondrán en el mercado su participación.

Martinsa, otra herencia

No es la única herencia, a su pesar, del Popular. El banco también asume los activos de Martinsa-Fadesa, tras hacer algo parecido a lo de Pescanova: en el 2015 vendió su deuda. Ahora se queda con suelos y viviendas. Casualidad: el día 8, justo después de la compra del Santander, un juzgado de A Coruña adjudicaba al Popular unas 40 propiedades en Miño y Huelva.

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