El Santander se da dos años para completar la transición e incorporación del Popular

La dirección del banco no ha puesto sobre la mesa ningún recorte de plantilla, al que los sindicatos se oponen

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madrid / la voz 17/06/2017 05:00 h

La presidenta del Santander, Ana Botín, ya anunciaba en su primera intervención tras la compra del Popular que el proceso de integración de la entidad no sería rápido. Entre dieciocho meses y dos años es lo que la dirección baraja, según las fuentes sindicales del Santander en Galicia consultadas al respecto, una estimación que también avalan fuentes próximas al proceso.

Responsables de la Federación de Servicios de UGT, en la que se integra el sector financiero, mantuvieron este viernes una reunión con la dirección del banco, de la que concluyeron que «tanto la marca Banco Popular como Banco Pastor serán integradas en la entidad Banco Santander a todos los efectos», confirmaron a través de un comunicado, sin que en el encuentro se les precisara cuánto tiempo llevaría el proceso.

Sin embargo, fuentes sindicales tanto del Santander como del Pastor en Galicia, sí apuntaron a un horizonte temporal de dos años, compatible con los plazos que han requerido las integraciones previas del Pastor con el Popular y de Banesto en el Santander. En ambos casos, el proceso rebasó los 24 meses y, según confirman las mismas fuentes, aún queda algún fleco pendiente.

Calma para evitar la confusión

Desde la entidad adquiriente se apela a la calma respecto al proceso, subrayando que un cambio dramático podría provocar confusión, cuando el objetivo prioritario es conservar hasta el último cliente.

Y precisamente ese, el de la fidelidad de la clientela, es uno de los argumentos de peso (el otro es la preservación del empleo) que los sindicatos del Pastor le han trasladado a la dirección del Santander para pedirle que mantenga la marca en Galicia. UGT ha planteado ya que se realice un estudio de mercado para analizar el peso de la enseña en el territorio antes de tomar una decisión. «La gente tiene un gran apego por el banco y nos trasladan incluso que si le cambian el nombre, se van», subrayan.

Junto con la marca, el otro gran caballo de batalla sindical es la preservación del empleo. En la reunión de este viernes con UGT la dirección no puso sobre la mesa «ningún recorte de plantilla», al que la organización se opone de plano, recordando «la destrucción de 5.000 puestos de trabajo en el 2016 en ambas entidades, por lo que no vemos que exista justificación para volver a procesos de ajuste de plantilla, a pesar de la integración».

«Desde UGT estaremos vigilantes a todo el proceso, exigiendo que cumplan su compromiso de diálogo permanente con las organizaciones sindicales para garantizar los derechos y el empleo de la plantilla», concluye el comunicado.

Tras la compra del banco, otra de las fases será la de la homologación de las condiciones laborales de las plantillas de ambas entidades, según explicaron las mismas fuentes, y después, cuando se haga público el plan de oficinas, ver de qué modo afecta a la red y al empleo. El camino será largo.

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