El poder del ejemplo


20/05/2017 05:00 h

Estamos saturados de información económica. Extraída de fuentes estadísticas fiables, pero contradictoria en sus conclusiones. Parcelada como en una estrategia de segmentación de mercado infinita. Sin embargo, nos afecta a todos, y muy especialmente cuando hablamos de empleo. Todos necesitamos una fuente de ingresos para poder vivir, y el trabajar a cambio de un salario suele ser la principal para la mayoría de la población. Es un argumento simple, pero está en el pensamiento de padres e hijos cuando estos últimos empiezan a tomar decisiones para estudiar una u otra cosa y ganarse la vida con ello. Siguiendo el dicho popular, con estos bueyes tenemos que arar.

Es un comienzo humilde para tratar un tema relevante. Pero nos servirá para construir desde nuestras raíces profundas. La economía es un ser vivo que evoluciona y el empleo con él. Si observamos las tendencias de la sociedad podemos encontrar importantes nichos de negocio, y posteriormente, de empleo. El envejecimiento de la población, el respeto al medio ambiente, el turismo o Internet son olas que nos vienen dadas y no queda otro remedio que subirse a ellas e intentar aprovecharlas. Sin embargo, y aunque el envejecimiento de la población es un negocio en el corto plazo ¿Deseamos una sociedad envejecida? ¿Valoramos los efectos a largo plazo que ello puede tener?

El caso de Galicia no es una excepción. La sociedad civil se buscará la vida para sobrevivir, creará economía con la estructura que haya y, con el tiempo, la irá moldeando. El sector del automóvil o el textil son casos claros en este sentido. Y pueden surgir tanto de la planificación política como del empeño personal de ciudadanos anónimos. Sin embargo, la estructura administrativa que sostiene a la comunidad está compuesta de hombres, y sus proyectos no tienen por qué coincidir.

Las nuevas tipologías de empleos están ahí. No hace falta inventarlas. Crecen como la fruta en un árbol. Quizá nuestros ojos haya que ponerlos en la forma de trabajar y en ver cómo se pueden promocionar determinados valores en la sociedad. El otro día me comentaron una anécdota. El hijo de un empresario se fue al extranjero para aprender el negocio de su padre, empezando desde lo más humilde en una gran empresa del sector. Cuando pasaron varios años volvió para dirigir la empresa y aportar todo lo que había aprendido. ¿Cuántas personas siguen este enfoque en Galicia? ¿Está apoyando lo público este tipo de valores?

Votación
5 votos
Tags