El (pen)último tren para la eólica gallega

El resultado de la puja de incentivos podría acelerar proyectos pendientes de Endesa, Norvento y Gas Natural

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redacción / La Voz

Hace más de dos años que no se levanta un nuevo parque eólico en Galicia. El último, el de Cordal de Montouto (entre Aranga y Guitiriz), lo puso en marcha Gas Natural Fenosa a finales del 2014, tras casi un decenio de parálisis en el sector, que se mantuvo en los últimos dos años, a excepción de alguna pequeña repotenciación en instalaciones antiguas.

El concurso del 2010, la gran esperanza para volver a situar a la comunidad como locomotora del tren de las renovables, del que se ha ido descolgando, sigue dormitando en los cajones. Hay ya 24 parques autorizados al amparo de ese macroadjudicación (con una potencia conjunta de 582,5 megavatios y una inversión prevista de 740 millones de euros). Si se suman los proyectos autorizados previamente, son 65 las instalaciones eólicas pendientes de desarrollo en la comunidad.

El empujón que faltaba puede venir de la subasta de incentivos a las renovables celebrada este miércoles. Es cierto que los promotores no han obtenido primas para los parques que desarrollen al calor de esa convocatoria. Cobrarán la energía que generen a precio de mercado, pero se aseguran, eso sí, un suelo mínimo (42 euros/MWh), para cuando las cotizaciones se hundan.

Una garantía que no existía en anteriores subastas y que puede impulsar el desarrollo de proyectos pendientes en Galicia. De los grandes vencedores de la puja, de momento solo Endesa, que se llevó 540 megavatios, ha anunciado que ubicará en la comunidad parte de esos nuevos parques eólicos, en los que invertirá 600 millones de euros, aunque no precisó qué parte se vendrá a Galicia. No le faltarán oportunidades, ya que en el concurso del 2010 se adjudicó 138 megavatios y ya tenía potencia concedida de antes.

Otra que podría plantar más molinos en Galicia es Gas Natural Fenosa. El grupo, que se hizo el miércoles con 667 megavatios (el 22 % de lo subastado), informó ayer de que invertirá 700 millones en el desarrollo de la nueva potencia de aquí a diciembre del 2019 (cuando las instalaciones deben estar ya operativas). No quiso, sin embargo, precisar dónde se ubicarán los parques porque, argumenta, la decisión no depende solo de ellos. Ellos pueden proponer, pero debe ser el Ministerio de Energía, dicen, quien dé el visto bueno final, que no llegará hasta el mes de marzo.

Aún así, en el sector se da por hecho de que Galicia no quedará al margen de sus planes. No en vano, Gas Natural fue uno de los grandes triunfadores del concurso eólico gallego del 2010, en el que se adjudicó 339 megavatios. Y, aunque luego renunció a 141 por no considerarlos rentables, todavía tiene mucho margen de actuación. De hecho, en el marco de ese concurso tiene ya un parque autorizado, el de Cordal-Ousá, en los municipios de Friol, Outeiro de Rei y Begonte, y a eso hay que sumar la potencia adjudicada en planes previos.

También se dan por seguros en el sector, e incluso en la Administración, nuevos molinos de Norvento. Solo los siete parques del último concurso que ya tiene autorizados suman más potencia de la que se ha adjudicado en esta subasta (144 megavatios frente a 128,6).

Por eso, sin descartar tampoco a otros operadores como Gamesa, en el sector hay cierto optimismo sobre las oportunidades que se abren para el desarrollo de la eólica. Y no solo en Galicia, sino en toda España, donde la patronal, la Asociación Empresarial Eólica, saludó el resultado de una subasta que «da esperanza al sector tras varios años de letargo». No en vano, la del viento fue la tecnología que arrasó en la puja, al adjudicarse 2.979 de los 3.000 megavatios en juego. La fotovoltaica solo se hizo con uno y los otros 20 se repartieron entre el resto de renovables.

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