CC.OO. renueva a su cúpula y ultima un duro ajuste tras perder ocho mil afiliados

El sindicato ha dejado de ingresar casi cien mil euros en cuotas y necesita recortar su gasto en 300.000 para asegurar su viabilidad

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santiago / la voz

Comisiones Obreras de Galicia arrancó ayer en Santiago un congreso «tranquilo», tal y como lo definió el secretario general saliente, Xosé Manuel Sánchez Aguión, que hoy dejará el mando a Ramón Sarmiento, quien encabeza una lista de consenso. Efectivamente, la organización ha apostado por mostrar unidad para renovar su dirección, pero esa tranquilidad, esa ausencia de luchas internas, no está exenta de una honda preocupación por el horizonte económico a la que se enfrenta. El sindicato necesita reducir sus gastos en 300.000 euros para garantizar su viabilidad a medio plazo.

Desde que se inició la crisis, la central perdió unos ocho mil afiliados en Galicia, un 12 % de los que tenía, una sangría proporcional a la de la población asalariada en la comunidad. Eso ha mermado los ingresos por cuotas en casi 100.000 euros al año, según fuentes consultadas. Esta menor disponibilidad de recursos no solo vendría dada por la gente que ha dejado de pagar por estar en el paro, sino que muchos afiliados que siguen en el sindicato han rebajado sus aportaciones. Esto ha empujado a la dirección a poner sobre la mesa un plan de ajuste que conllevaría una reducción de personal: seis despidos por causas objetivas y tres incentivados (voluntarios), además de un posible expediente de regulación de empleo temporal y parcial que afectaría al personal del gabinete de salud laboral.

Esto supondría que el sindicato aplicaría la controvertida reforma laboral aprobada en el 2012, a la que tanto se opuso, y que incluye la indemnización legal mínima de 20 por año trabajado. De momento, es una posibilidad encima de la mesa, sin que la dirección de CC. OO. haya decidido todavía quienes son los que saldrán de la organización. 

El precedente

El sindicato ya aplicó la reforma del PP en el año 2013. Durante estos últimos años, a la drástica caída de ingresos por las cuotas de los afiliados hubo que sumar el desplome de las subvenciones públicas, sobre todo las dirigidas a formación. A la salida de 24 trabajadores de Forem, la fundación que gestionaba los cursos, hubo que sumar entonces otros nueve despidos con 20 días por año trabajado: seis eran trabajadores de la organización y tres, liberados sindicales. La dirección, entonces liderada por Sánchez Aguión, asumió aquello como un paso ineludible para preservar la viabilidad del sindicato, y llegó incluso a ofrecer 28 días por año y 15 mensualidades, pero el comité se negó. En los llamados agentes sociales, los despidos de personal han estado a la orden del día desde que estalló la crisis por la brusca caída de ingresos. Y el propio adelgazamiento de la estructura de personal de la CEG da buena prueba de ello. 

Medidas ideológicas

Según el sindicato, la menor disponibilidad de recursos en la organización es consecuencia directa de una ofensiva ideológica neoliberal encaminada a adelgazar el gasto público, entre ellas las subvenciones para la formación, pero también para políticas activas de empleo. El propio Sánchez Aguión señalaba directamente ayer al Gobierno del PP y a su presidente, Mariano Rajoy, como los principales artífices de esta estrategia de asfixia a los agentes sociales.

Los retos de Sarmiento: ampliar la base y ser un instrumento útil

Salvo imprevistos, Ramón Sarmiento será elegido hoy por la mañana como el nuevo secretario general de CC. OO. en Galicia, tras dos mandatos de Sánchez Aguión. Lidera una lista de consenso, después de que Maica Bouza, que iba a ser su contrincante y había reunido los avales, decidiese integrarse en una ejecutiva que estará formada por ocho personas: cinco mujeres y tres hombres. Además de Bouza, repetirán en la dirección de Comisiones en la comunidad Mabel Pérez y Xesús Castro. El resto serán nuevos.

La nueva ejecutiva afronta dos desafíos importantes. Primero, ampliar la base del sindicato, diezmada por la crisis, lo que significa ganar afiliados en un contexto en el que estas organizaciones han perdido su reconocimiento social, bien por el paro o por los escándalos en los fraudes de los cursos. Y en segundo lugar, proyectar la imagen de que pueden ser un instrumento muy útil para la sociedad, sobre todo en el contexto actual, marcado por la devaluación salarial y el empobrecimiento de las condiciones de trabajo. 

Mensaje a la sociedad

A esto se refirió también ayer el propio Xosé Manuel Sánchez Aguión en la jornada inaugural del congreso. «La gestión neoliberal de la crisis que viene haciendo el Partido Popular nos deja un país en una situación de emergencia social, con unas tasas de paro insoportables, pobreza y desigualdad», sostuvo. Y anunció que el sindicato «luchará contra estos problemas y presentará alternativas y propuestas concretas».

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