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Javier Santamaría: «El dinero en efectivo no desaparecerá... de momento: hacemos aún un uso excesivo»

El presidente de Iberpay, experto en medios de pago, detecta un cambio en la salida de la crisis: las devoluciones de recibos impagados están en su nivel más bajo


redacción / la voz

Cada día se realizan en España unos siete millones de operaciones de pago a través de sistemas informáticos. Algo tan sencillo como abonar una factura o una transferencia por un servicio. Detrás de esos procesos está Iberpay, la plataforma que agrupa a la práctica totalidad de los bancos en España y que preside Javier Santamaría Navarrete, un veterano del sector que ayer estuvo en A Coruña para impartir una conferencia en el Ieside, la escuela de negocios de Afundación y Abanca. Santamaría pone en valor ese proceso subterráneo, el que permite realizar todo tipo de pagos en España, «y que no ha fallado en toda la crisis». «Hemos visto cómo han caído bancos, pero los sistemas de pago no dejaron de funcionar un solo día, lo que habría sido muy doloroso, y eso tiene un mérito enorme».

-Con todas las entidades que se intervinieron, no hubo ninguna que no atendiera sus pagos. Lo contrario habría provocado un caos...

-Exacto. Eso el público no lo conoce, y requiere grandes inversiones. En momentos delicados ninguna entidad tuvo un fallo ni dejó de cumplir sus procesos de pago. Pudieron fallar algunas otras cosas, pero la maquinaria de pagos no lo hizo.

-¿Están notando en los pagos esa recuperación económica que dan los datos macro?

-Hay buenas noticias porque el nivel de pagos electrónicos, el que nosotros tratamos, está subiendo. Por ejemplo, está en máximos históricos el pago de recibos, refleja una mejora de la actividad económica y en la calidad del pagador. Las devoluciones de recibos están por debajo de lo que sucedía antes de la crisis.

-¿Influye limitar el efectivo a pagos de menos de 2.500 euros?

-Todo ayuda a que los pagos migren a instrumentos más eficientes. Esa medida en concreto va buscando arrinconar la economía negra, no sé cómo puede ser de eficaz. Lo cierto es que la sociedad es más eficiente cuanto más electronificada está, también en los pagos. Eso no quiere decir que haya que hacerle la guerra al efectivo, que a veces ayuda a la inclusión financiera de determinados colectivos. Pero lo cierto es que en España hoy hay soluciones que permiten el pago electrónico instantáneo entre personas, algo muy eficiente. Hace un año no se podía. Eso es un cambio más relevante. Hace solo unos años una transferencia tardaba dos o tres días, hoy se puede hacer en el mismo día, la tecnología permite esas cosas.

-¿Desaparecerá el efectivo?

-En algunos países, como los nórdicos, hay una especie de lucha contra el efectivo. Yo creo que el efectivo es útil y cumple su papel. No desaparecerá... de momento. No le veo un final cercano. Pero si la sociedad evoluciona, trabajaremos sin efectivo. No es imprescindible, el dinero no es nada más que un valor reconocido entre una colectividad, y puede ser físico o no, se puede medir en billetes o en bitcoins, una anotación virtual en un mundo virtual. Y todo es dinero. Lo que hay que hacer es utilizar el efectivo correctamente. En las sociedades actuales se hace un uso excesivo del efectivo, sobre todo cuando hay alternativas mejores, más eficientes. Yo uso efectivo y no pasa nada [risas].

-Ya que habla del bitcoin, ¿le suscita algún rechazo?

-Es una solución inteligente por lo que supone de creación de otra divisa a la que sus usuarios le han dado un valor. Más interesante es la tecnología que utiliza. Me fío completamente.

-¿Cuánto ha roto el mercado de pagos el uso del teléfono?

-Realmente el teléfono ha cambiado en general la vida de las personas, porque lo que permite el móvil es estar plenamente conectado. Los pagos tienen que adaptarse a esa realidad.

-¿Dónde se notará más que mejoran los medios de pago, una vez que se puede hacer una transferencia casi al momento?

-El desafío ya no es tanto la rapidez, sino ser capaces de identificar y validar al cliente. Por ejemplo, firmar con la huella.

-¿Las grandes corporaciones tecnológicas, como Apple o Google, están obligando a cambiar también este negocio?

-Sí, las grandes tecnológicas proveen de servicios de pago y los tradicionales tiene que reaccionar ya. ¿Por qué Tim Cook, Jack Ma, Bezos... están interesados en los pagos? Por los pagos, sí, pero sobre todo por toda la información que les damos cuando hacemos un pago, sobre gustos, costumbres, consumo... Hay una riqueza de información que es un fuente de ingresos tremenda. Y abre un nuevo campo de batalla.

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