El bum de la economía social emplea ya en Galicia a 320.000 personas

La producción de este sector representa el 10 % del PIB de la comunidad. Las cooperativas alcanzan un récord: 1.300 agrupaciones


Redacción / La Voz

Fue uno de los sectores que mejor resistió la crisis, y el crecimiento no ha aflojado con la recuperación. La economía social sigue dando muestras de fortaleza en Galicia, que cerró el año pasado con 1.308 cooperativas activas, un 3,2 % más de las que había a finales del 2015, según los datos de la Consellería de Economía, Emprego e Industria.

Siguiendo la senda ascendente iniciada en el 2009, en el 2016 se crearon en la comunidad 51 nuevos proyectos cooperativos, que sumaron un total de 2.017 socios. Nuevas altas en un sector que en la actualidad ocupa a más de cien mil gallegos, entre socios (unos 90.000, lo que implica que uno de cada doce hogares de la comunidad cuenta con algún cooperativista entre sus miembros) y empleos (más de 10.000, cifra que se duplica si se computan los puestos de trabajo indirectos e inducidos).

Prueba de que la economía social ha sido un refugio para el empleo durante la recesión es que, de las 178 cooperativas creadas en los últimos seis años, 161 son empresas de trabajo asociado, una fórmula que se convirtió en puerta de acceso al mercado laboral cuando el autoempleo era casi la única vía para ocuparse.

No ocurre lo mismo con las cooperativas agropecuarias, que han ido perdiendo peso, lastradas por la crisis de rentabilidad en ciertas actividades agrarias y ganaderas. De hecho, el número de sociedades de este tipo no solo no ha crecido, sino que se ha reducido en 11 en solo cuatro años, hasta las 343 actuales. La tendencia es aquí más hacia la concentración. Así lo demuestran iniciativas como la de Clun, el nuevo grupo lácteo surgido por la reciente fusión de Melisanto, Feiraco y Os Irmandiños. Una entidad que suma 3.600 socios (400 más que otro gigante, Coren) y controla el 15 % del mercado gallego de la leche. 

Impulso

Pero la economía social es mucho más que el cooperativismo, ya que incluye otras fórmulas asociativas, como las empresas de inserción, los centros especiales de empleo, sociedades agrarias de transformación, cofradías de pescadores o comunidades de montes, entre otras. En total, más de siete mil entidades que ocupan a 320.000 personas.

Para fomentar su expansión, la Xunta ha lanzado iniciativas como la de los laboratorios cooperativos en el rural. Seis talleres dirigidos a desempleados (con preferencia para los colectivos con más dificultades para encontrar trabajo, como los menores de 30, los discapacitados, las familias con todos sus miembros en paro y las mujeres) en los que se orientará y asesorará a 120 alumnos para la puesta en marcha de nuevos negocios en el ámbito de la economía social. Cada laboratorio estará enfocado a las actividades con más peso en el tejido productivo de la zona para identificar nuevas oportunidades de negocio.

Con una inversión de medio millón de euros, la idea es que de las cooperativas que se creen al final del proceso al menos una por laboratorio podrá optar a ayudas públicas para su constitución. El objetivo es doble: dinamizar la economía en las comarcas rurales de la comunidad y, como derivada, fijar población.

En los últimos seis años se han creado 178 cooperativas, el 90 % de ellas de trabajo asociado

Un modelo que sostiene a la mitad de la población mundial

La contribución de las cooperativas es clave para la economía gallega. Y es que, según los últimos estudios de la Xunta, las que hay en Galicia facturaban en conjunto 2.460 millones en el año 2013, el último del que se han recopilado datos, con una media de 5,08 millones por entidad. Son un 30 % más que los ingresos registrados en el 2005, cifra que se habrá incrementado todavía más en los últimos años, por la reactivación del consumo. Aunque supone un 4,5 % del PIB gallego, la cifra todavía es modesta si se compara con los registros del conjunto de España, donde la economía social representa ya uno de cada diez euros producidos en el país.

Aunque no es un modelo nuevo, y pese a contar con una importante implantación en ciertos sectores de actividad, como el primario, la contribución económica de las cooperativas ha sido tradicionalmente subestimada, según reconoce la propia Organización Internacional del Trabajo, que en sus informes estima que esta fórmula empresarial garantiza un modo de vida a la mitad de la población mundial y es responsable también de la mitad de la producción agrícola. Según esta agencia de la ONU, las cooperativas generan cien millones de empleos en todo el mundo.

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