Adiós a la cartilla del banco

Las entidades financieras promueven la desaparición de la tradicional libreta: ya no la ofrecen a nuevos clientes y evitan renovar las existentes en favor del negocio en la Red

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redacción / la voz 21/12/2016 07:48 h

«La cartilla bancaria es algo propio de la prehistoria». La frase de un directivo ilustra a la perfección el imparable cambio de ciclo que se está viviendo en el negocio bancario, volcado sin disimulo en el canal digital, en Internet, en detrimento de la oficina, del modelo analógico. Y una de las primeras víctimas de ese nuevo ciclo es la libreta tradicional en la que se van apuntando los movimientos en cada cuenta, una herramienta que tiene casi 120 años de historia (hay documentos de la Caja de Pensiones de Barcelona, la actual Caixabank, del siglo XIX). Las principales entidades consultadas en Galicia confirman que, salvo petición expresa, las cartillas ya no se expiden. «Si estamos facilitando que un cliente se dé de alta desde el móvil y abra una cuenta con nosotros con solo un clic, no tiene ningún sentido que le digamos que se pase por una sucursal a retirar esa libreta», apuntan desde uno de los bancos.

Las instrucciones que en las últimas semanas están recibiendo las oficinas de los principales grupos bancarios pasan por no renovar aquellas libretas cuyo papel se agota. Y solo hacerlo en el caso de que el cliente las pida expresamente. Para los nuevos usuarios ya no se ofrece ese producto junto a la cuenta, como explican, por ejemplo, en Abanca, BBVA o Sabadell.

En todos los casos, cuentan, el cliente que solicita mantener el papel suele ser el de mayor edad, el que está menos vinculado a las nuevas tecnologías. En todo caso, es raro que un usuario de este grupo cambie de banco y quiera abrir la cuenta en otro pidiendo además que se dé una cartilla. «Suele ser gente que ya está dentro y que quiere seguir teniéndola», apuntan en otra entidad. «La mayoría ya ni te la solicitan, se está ofreciendo el alta inmediata desde el móvil y sin necesidad de ir a ninguna oficina, pero si por ejemplo una persona mayor quiere tener libreta, se la seguimos dando», apuntan desde otra oficina.

Según datos de la Asociación Española de Banca (AEB), en el país hay unos 86 millones de cuentas, entre imposición a plazo fijo, cuentas corrientes y las de ahorro. El Popular -que en Galicia opera con la marca Banco Pastor- solo la mantiene para las cuentas de ahorro, pero no para las corrientes.

La cartilla quedará así como un elemento residual en favor del cajero automático -donde también es posible acceder a un extracto completo con saldo y con movimientos, idéntico a lo que se ofrece en la libreta-, algo con lo que están más familiarizados todos los clientes, de cualquier edad. Y sobre todo, del teléfono, donde las aplicaciones de los bancos permiten hacer prácticamente todo, además de controlar los movimientos de la cuenta.

Esta estrategia tiene dos finalidades. Por un lado, ahorrarse el coste de papel de las nuevas libretas -importante teniendo en cuenta el número de cuentas que hay habilitadas en España- para centrar el gasto en las nuevas tecnologías. Y, por otro, evitar esas funciones rutinarias al personal de las sucursales (actualizar esa cartilla, por ejemplo), para que estos puedan dedicarse a otras tareas, principalmente de asesoramiento y comerciales. Ayer mismo, el Popular daba un paso más en esa estrategia de dar nuevas funciones a las sucursales: a través de un nuevo sistema facilitará la movilidad de los directores de oficina, permitiéndoles estar más cerca de sus clientes y plantear operaciones comerciales como si estuvieran en su oficina.

El número de oficinas en Galicia sigue menguando y apenas quedan 1.600

El goteo de cierres de oficinas bancarias en Galicia no se detiene. Según los datos del Banco de España publicados esta semana, al cierre del mes de septiembre quedaban operativas en la comunidad 1.638 sucursales, la cifra más baja desde 1978. Teniendo en cuenta los cierres que ha anunciado el Banco Pastor (unos 40), el año acabará probablemente por debajo de las 1.600 oficinas. Galicia es la comunidad en la que se ha acometido una mayor reorganización de la red, pese a la dispersión geográfica.

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