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El fin del dinero en efectivo, más cerca

Los pagos electrónicos, que ahora suponen el 20 % del total en España, le están ganando terreno al abono en metálico y se espera que lleguen al 50 % en diez años

madrid / la voz, 28 de febrero de 2016. Actualizado a las 05:00 h. 7

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Desde el pasado 1 de enero, los comercios y negocios de Dinamarca pueden negarse a aceptar pagos en metálico. Es la primera fase de un plan gubernamental que pretende acabar en el 2030 con el uso del dinero en efectivo. Es decir, que cualquier compra, desde un café a una barra de pan, deberá abonarse electrónicamente. Y en esta revolución contra monedas y billetes, al país danés, el primero que le ha puesto fecha de caducidad al efectivo y donde hoy solo se hacen por esta vía el 25 % de las transacciones, se le suma también Suecia, donde nada menos que el 95 % de las compras cotidianas se hacen prescindiendo del metálico -hasta los donativos a la parroquia son electrónicos- y donde los cajeros automáticos casi se han convertido en un vestigio del pasado.

Aunque la situación en España dista de parecerse a la descrita, el avance en los pagos electrónicos es imparable, como lo demuestran los últimos datos del Banco de España, que a finales del pasado año arrojaban cifras récord en los abonos con tarjeta, con casi siete millones de operaciones diarias y cerca de 110.000 millones pagados usando exclusivamente el plástico.

De hecho, los terminales puntos de venta (TPV) se multiplican y llegan hasta los comercios más pequeños y todo tipo de servicios (los taxis, entre ellos), como lo demuestra que al cierre de septiembre, según el Banco de España, había casi 1,58 millones de TPV, el mayor número de toda la serie histórica y superior en casi 1,56 millones al pico del 2008, a partir del que cayó debido a la crisis.

Tirón del comercio electrónico

El auge del comercio electrónico ha contribuido notablemente a ello, sumado al efecto disuasorio para el efectivo que supuso el cobro de comisiones que las entidades bancarias comenzaron a aplicar a los no clientes por sacar dinero de sus cajeros.

Los últimos datos oficiales del e-commerce son elocuentes: según las cifras de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) correspondientes al segundo trimestre del 2105, la facturación creció un 27 % interanual, frisando la cifra récord de los 5.000 millones de euros. Y no solo aumenta la facturación, también lo hacen las operaciones, que entre abril y junio sumaron casi 70 millones, un incremento del 22,8 % respecto al año anterior.

Los nuevos medios de pago -tarjetas virtuales, contactless, aplicaciones móviles, pagos con móvil (wallets)- «se están abriendo paso en España, en un mercado todavía marcado por el uso mayoritario del efectivo, de las tarjetas de débito y crédito y las transferencias». Esa es una de las principales conclusiones de un reciente informe elaborado por PwC e IE Business School bajo el título Los medios de pago, un paisaje en movimiento.

«El 20 % de los pagos en España se realizan en dinero electrónico, pero la tendencia se está acelerando y aunque aquí no hay un horizonte para la desaparición del efectivo, las estimaciones de algunas consultoras dicen que dentro de diez años podemos estar en el 50 % de pagos electrónicos», explica Albert Figueras, director de Banca de Particulares de Banco Sabadell.

Regulación y sencillez, claves

¿Y a qué se debe esa aceleración en la migración al dinero electrónico? Figueras lo resume por la concurrencia de dos factores clave. El primero, la regulación, que cada vez limita más el efectivo como modo de reducir el fraude, y el segundo, la «usabilidad», es decir, que tengas un instrumento que te permita pagar de forma más sencilla y segura que el efectivo.

Los billetes de 500 euros, camino de la desaparición

El billete de 500 euros puede tener los días contados. La intención del presidente del Banco Central Europeo (BCE), Mario Draghi, es precisamente esa, la de hacerlos desaparecer. El argumento es el mismo que se aplica para restringir las transacciones en efectivo, pero elevando su grado, es decir, si para el metálico es la facilidad con la que propicia poder burlar el control del fisco, para los billetes de alta denominación es su uso para la financiación de actividades delictivas, como el terrorismo o el narcotráfico, ya que permite mover grandes cantidades de dinero utilizando muy poco espacio.

Por eso Draghi explicó hace un par de semanas en el Parlamento Europeo que el BCE quería «hacer cambios, pero los queremos hacer de manera ordenada».

Según datos del banco central, actualmente hay en circulación más de 600 millones de billetes de 500 euros, lo que se traduce en la friolera de 300.000 millones de euros (alrededor de un tercio del valor de todos los billetes de euro en curso), de los que alrededor de un cuarto están en el extranjero.

Caen al nivel del 2004 en España

En lo que respecta a España, a diciembre del pasado año había en circulación 34.104 millones de euros en billetes morados (68 millones de billetes), lo que supone su nivel más bajo desde noviembre del 2004, cuando se contabilizaron 33.095 millones.

Los billetes de más alta denominación llevan, según los datos oficiales del Banco de España, 41 meses registrando caídas.

Y es que comparando el cierre del 2015 con el mes de diciembre del 2014, cuando había 36.631 millones de euros en billetes de 500 (73 millones de billetes), el retroceso de este papel moneda circulante fue cercano al 7 %.

El móvil, convertido en cartera, es el rey de la operativa virtual

«De lo que no parece haber duda es de que en el centro de esta metamorfosis en los pagos está el teléfono móvil». Así resume el informe de PwC la transformación a la que los dispositivos móviles han arrastrado a los medios de pago, ya sean prestados por las entidades financieras tradicionales e intermediarios como Visa o Mastercard, por tecnológicas como Apple o Google, o por fabricantes y operadoras, desde Samsung a Vodafone. «Está en juego un mercado de unos 20.000 millones de dólares en todo el mundo», concluye el estudio elaborado por la consultora. La fisonomía del sector ha cambiado. Algunos ejemplos:

«Contactless»

Tarjetas, pulseras o el móvil. La tecnología contactless o pago sin contacto, se basa en el NFC (Near Field Communication) o conexión de proximidad. Para usar esta fórmula de pago, ya sea a través de tarjetas, pulseras o relojes (que llevan replicados los datos de la tarjeta física) basta acercarlos al datáfono y, sin necesidad de introducirlas, podremos realizar la operación. Este sistema se extiende: usaron estas tarjetas el 15,2 % de los españoles, según el estudio de PwC.

«Wallet»

El teléfono como cartera. «En el 2013 lanzamos la primera aplicación para hacer pagos, BBVA Wallet, y hoy una amplia base de clientes la usa desde para pagar con el móvil sin tener que utilizar un plástico, apagar o encender sus tarjetas o recibir promociones, entre otras funcionalidades». Así explican desde BBVA, una de las entidades pioneras, el funcionamiento del Wallet. Los principales bancos (Santander, Caixabank, Bankia, Sabadell, etcétera) ofrecen esta vía de pago, teléfono en mano, aunque su penetración aún no es muy elevada: del 2,4 %.

TWYP

La aplicación para pagos «entre amigos». Es una aplicación creada por ING Direct con la que realizar pequeños pagos a través del móvil, simplemente sabiendo su número de teléfono y con independencia del banco que sea.

Hal-Cash

Dinero sin tarjeta. Hal-Cash nace y se gestiona desde Galicia y es un revolucionario servicio que le permite enviar dinero de forma inmediata a cualquier teléfono móvil, para que pueda ser retirado al instante y en metálico en cualquiera de los cajeros y terminales asociados al sistema (la red en España tiene casi 10.000: Popular, Abanca, Bankinter, Caja Laboral, Cajamar y EVO Banco). Y ello sin precisar de tarjeta, solo introduciendo el código recibido en el móvil. En el 2015 sobrepasaron las 600.000 transacciones, según explicó el consejero delegado de Hal-Cash, Vicente Estévez.

Banco «Mobile Only»

ImaginBank, pensado para los «millennial». Pensado para los nativos digitales que han hecho del smartphone casi una prolongación de su persona, Caixabank presentó en enero ImaginBank, el primer banco exclusivo para dispositivos móviles -a través de una aplicación- y que, entre otras funciones, permite realizar pagos y enviar dinero usando los contactos del móvil.

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