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La recuperación tropieza con la incertidumbre

Aunque prima el optimismo, los expertos coinciden en que, junto al cumplimiento del déficit, la indefinición política es el gran factor de riesgo para que el crecimiento económico se mantenga

madrid / la voz, 02 de enero de 2016. Actualizado a las 05:00 h. 23

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¿Qué esperan los expertos de la economía española en el año que acabamos de estrenar? ¿Se consolidará la recuperación o, por contra, la incertidumbre política tras los resultados de las elecciones generales devolverá al país a una senda de espinas? Los economistas consultados por La Voz coinciden en que el factor político -en tanto que puede demorar la formación de un Gobierno e incluso abocar a nuevos comicios- supone un riesgo, pero discrepan sobre la fortaleza de la economía para seguir creciendo con intensidad (pese a que la visión mayoritaria es de moderado optimismo), aunque se mantenga el viento de cola de los factores externos, con el euro y el petróleo baratos o tipos bajos.

José Carlos Díez. Economista

«La clave son las compras de deuda del BCE». Es lo que defiende este economista, quitando hierro a la incertidumbre política. Destaca que «el crecimiento ya perdió fuerza en el segundo semestre del 2015 y las exportaciones en octubre volvieron a caer por primera vez desde el 2009», y recuerda que Rajoy deja «de herencia» un presupuesto «invalidado» por Bruselas y será necesario otro adicional. Considera «extremadamente inestable y perjudicial» un gobierno del PP con apoyos parlamentarios y no cree viable un pacto de izquierdas «a la portuguesa». «Pero me preocupa más el estancamiento europeo de la inversión, la crisis del comercio mundial y nuestras exportaciones. Nuestra demanda interna perderá fuerza pero tiene inercia y seguirá creciendo», concluye.

María Cadaval. Profesora de Economía Aplicada en la Universidad de Santiago

«Incumplir el déficit podría desembocar en más exigencias de ajuste desde Bruselas». Integrante del grupo de análisis y debate Manuel Colmeiro, Cadaval también ve luces y sombras. «La economía española se enfrenta a una especie de rueda que, a priori, tiene elementos positivos basados en el crecimiento, el empleo, el consumo interno o las exportaciones, pero se ve amenazada por los «palos» que puedan frenar su inercia, como los posibles shocks externos, desde China a la débil recuperación de la eurozona. Ello puede ir acompañado por los efectos derivados de la inestabilidad política interna y por un factor esencial: falta de inversión empresarial», dice, subrayando que «amenaza la continuidad de crecimiento a largo plazo». Recuerda que los estímulos del BCE no se mantendrán siempre y que para que el crecimiento no se vea amenazado es preciso apostar por una mayor productividad, y no perder de vista que «un eventual incumplimiento de los objetivos de déficit podría desembocar en más exigencias de ajustes».

Santiago Niño Becerra. Catedrático de Estructura Económica de la Universidad Ramón Llul

«Espero una vuelta a la normalidad, sin comillas». El autor, entre otros, de La economía: una historia muy personal o Diario del crash, mantiene la habitual dureza de sus análisis, poco dados al optimismo gratuito, y explica lo que entiende por «normalidad»: «Los factores externos que han ayudado al país cada vez van a tener un menor peso ante mejoras productivas con base tecnológica, un campo en el que España se halla prácticamente virgen. Es decir, espero una economía española que mayormente continuará anclada en subsectores antiguos y generadores de reducido valor, y dependiente de operativas tradicionales: competitividad basada en abaratar costes laborales y en la precarización de las condiciones de trabajo y constantes demandantes de ayudas». Desde el punto de vista macro, espera un «enfoque dirigido a la reducción del déficit, en línea con los compromisos adquiridos con Europa, independientemente del color del Gobierno al que se llegue».

Rafael Pampillón. Catedrático de Economía Aplicada y profesor del Instituto de Empresa

«El crecimiento estará más cerca del 3 % que del 2,5 %». Como el resto de expertos, confía en que el viento de cola se mantendrá, por lo que asegura que «si las cosas no se tuercen, durante este año habrá más exportaciones, consumo e inversión que generarán crecimiento económico y empleo. Se podrían generar 500.000 empleos más y la tasa de paro descender hasta el 19,5% frente al 21,8% del 2015». «Con este escenario, y una política económica sensata el crecimiento económico de España en 2016 estará más cerca del 3% que del 2,5%», asegura el gallego.

José Ramón Pin. Profesor del IESE Business School

«Si hay estabilidad política, el PIB subirá más del 3 %». Coincide con Pampillón y disipa las dudas sobre el futuro al afirmar que «España está lanzada, no dejará de crecer». Con estabilidad política va factible que se creen más de 600.000 empleos, «si no, el crecimiento será del 2,2 % o algo menos, y se crearán menos de 100.000 empleos». Cree que se mantendrá el viento a favor y que solo «la capacidad de los políticos es la incertidumbre».

Santiago Carbó. Catedrático de Economía de la Bangor University e investigador de Funcas

«Un gobierno estable hubiera prolongado e, incluso, mejorado, la recuperación». Debido a la inestabilidad política, Carbó considera que «es posible que el crecimiento se resienta en alguna medida, pero aún siga siendo más que aceptable». Se muestra, pues, moderadamente optimista. «Eso sí, luego están los factores externos», recuerda, asegurando que «si la situación de los emergentes no empeora demasiado u se capea el temporal político interno, 2016 puede ser un año similar al pasado, en términos de crecimiento y empleo».

Bibiana Medialdea. Profesora de Economía Aplicada de la Universidad Complutense

«La clave para 2016 es la continuidad o no de la austeridad». Para Medialdea, miembro del colectivo Novecento, «las perspectivas económicas están en el aire, en sentido literal». Y no solo porque España tenga distintos escenarios de gobierno sino porque, «por primera vez desde la transición, el rumbo de la gestión económica puede ser muy diferente en función de la opción resultante». Muy crítica con la «bondades» de la austeridad, cree que la cuestión clave que define el rumbo económico que tomará el país este año es «la continuidad o no» de dichas políticas.

Xosé Carlos Arias. Catedrático de Política Económica de la Universidade de Vigo

«Las políticas anteriores no eran realmente sostenibles socialmente». Eso explica, para Arias, los resultados electorales en varios países europeos, que cree que si hay un momento para el cambio de rumbo «es este». «El efecto que tendría en el medio plazo sería grande, pero también en lo más inmediato, ya que en la nueva situación tal vez las exigencias de ajuste, derivadas del oportunismo fiscal del Gobierno, que ha traído una desviación de 13.000 millones en el 2015, se dilaten en el tiempo».

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