Tan rápidos como abusivos


27/04/2015 05:00 h

Un círculo vicioso de nefastas consecuencias. Eso es lo que para los consumidores puede suponer el recurso a préstamos exprés y fórmulas similares. Intereses leoninos (con unas TAE que pueden alcanzar el 7.896%), penalizaciones por demora usurarias o carencias de información básica son algunos de los elementos que definen este tipo de créditos en lo económico. Pero además los argumentos publicitarios y de venta adolecen de otras características como el de la «compra por impulso», la apelación a la rapidez de concesión como elemento fundamental del producto, y la «oferta» de no hacer preguntas, exigir nóminas ni avales.

Y todo ello con tanta «rapidez» que no da tiempo ni a facilitar la mínima información exigible para esta clase de productos de endeudamiento, a pesar de que el impacto que este tipo de contratación compulsiva tiene sobre la salud financiera de las familias exige que en su comercialización se informe de manera clara y transparente sobre sus condiciones y del riesgo de que afecten negativamente a nuestra economía personal. Sobre todo, en un producto financiero como este al que, por sus características (cantidades pequeñas, ausencia de garantías e inmediatez), recurren personas que, en muchos casos, ya poseen un alto nivel de sobreendeudamiento y no pueden acceder a otro tipo de financiación.

Si además tenemos en cuenta que los plazos de devolución más habituales de estos créditos o préstamos son sumamente restringidos (entre 1 y 6 meses) el abuso está servido, teniendo en cuenta que cualquier demora incrementa la deuda exponencialmente, a lo que se añade que quien recurre a estos productos lo hace impulsado por la ausencia de otros recursos como el anticipo de nómina o simplemente la ausencia de ingresos regulares.

Adicae plantea por ello la urgente necesidad de poner coto a esta actividad, comenzando con el estricto y efectivo control de una publicidad que inunda de forma masiva las televisiones todas las mañanas y ante la que el Banco de España y el Ministerio de Economía deberían actuar con decisión para evitar el agravamiento de situaciones ya complejas, especialmente expuestas a mensajes engañosos y parciales como los que se lanzan hacia quienes buscan una salida a una realidad a la que la permisividad con el sector bancario y «parabancario» y la ausencia de una regulación y supervisión eficaces ha llevado a cientos de miles (quizá millones) de familias.

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