Los préstamos exprés disparan los intereses por encima del 4.000 %

Con el reclamo de dinero rápido y fácil, su falta de control alienta abusos


madrid / la voz

Es dinero fácil, muy rápido y sin preguntas ni requisitos que cumplir, pero sale muy caro. Las asociaciones de consumidores llevan tiempo alertando de sus riesgos. Desde la OCU lo resumen equiparando microcréditos con maxi abusos. Y así lo confirman los estudios que estas organizaciones han realizado y que dibujan un escenario con una oferta creciente de préstamos rápidos que pueden acabar convirtiéndose en una pesadilla para quienes recurren a ellos, porque por pequeñas cantidades (a partir de 50 euros y hasta un máximo de 30.000) de devolución a corto plazo (la horquilla va de días a 96 meses), en caso de incumplimiento, los intereses pueden llegar superar el 4.000 % TAE (tasa anual equivalente).

Al margen de Cofidis y Cetelem, que sí son entidades de crédito -las más conocidas y también las más veteranas en el mercado español- y están sometidas a la supervisión del Banco de España, la oferta de establecimientos financieros exprés sin control alguno se ha disparado: Vivus, Sucrédito, Kredito24, Québueno, Wonga, OkMoney, Bondora, Anticipo.es, Cashper, Contante, Crédito Móvil, Dispon.es, Pepe Dinero, Préstamo 10...La lista es larga. En un reciente estudio realizado por Adicae se analizaron casi una treintena de ofertas. Y la conclusión es clara: la normativa no basta para frenar los abusos. 

La mecánica es sencilla: ofrecen micro préstamos para cubrir necesidades inmediatas, como el recibo de la luz o el pago de la hipoteca. No requieren más que un móvil, el DNI y una cuenta corriente en la que hacer el ingreso. No piden nómina ni avales y, por lo general, no le hacen ascos a quienes estén ya inscritos en ficheros de morosos. La concesión del dinero es rápida, de horas, y el plazo de devolución, corto. «Ahí está precisamente el truco», dice Rubén Sánchez, de Facua. «Si te retrasas, la penalización es bestial», añade.

Exigencias de usura

Y habla de usura. «Te dan 300 o 500 euros y si calculas la TAE es desproporcionada y clarísimamente ilegal porque la usura está prohibida en España», apunta. A la pregunta de que a partir de qué interés se hablaría de usura, responde que es «complicado, porque lo tiene que decidir un juez. No hay una cantidad, Pero si te encuentras con un porcentaje del 40 % TAE es usura. Y te encuentras eso y mucho más».

En la publicidad de estos microcréditos no aparecen tales intereses disparados, pero -explica Adicae- al calcular la TAE lo son porque es una referencia anual y estos préstamos se conceden por períodos cortos de tiempo, como días o meses.

Según el estudio de esta organización, se puede alcanzar una TAE de hasta 4.507 % (en el caso de Préstamos 10), con la que el consumidor llega a pagar casi un 40 % más de lo que solicitó: por un préstamo de 100 euros a devolver el 30 días tendrá que abonar 37 euros de intereses. A ello se suma, además las brutales penalizaciones en caso de impago o retraso, que es «otro de los grandes riesgos de estos productos», insiste Enrique García, de OCU, y que puede llegar a triplicar el importe de lo solicitado.

¿Quién controla a este sector? «Nadie», sentencia Sánchez, en referencia al Banco de España, ya que no son entidades financieras. Los organismos de protección al consumidor, dependientes de las comunidades autónomas, canalizan las reclamaciones. El Instituto Galego de Consumo, entre 2014 y lo que llevamos de 2015, ha tramitado una veintena de reclamaciones de un total de más de 21.200. No ha habido sanciones.

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