«Si no hubiéramos montado una empresa, habríamos emigrado»

Mario Beramendi Álvarez
mario beramendi SANTIAGO / LA VOZ

ECONOMÍA

XOÁN A. SOLER

Jóvenes gallegos impulsan nuevos negocios basados en la tecnología

08 feb 2015 . Actualizado a las 08:48 h.

Bajo el paraguas del llamado emprendedor, una palabra muy desgastada ya por un uso desmedido, se da cobijo a muchos perfiles. Los poderes invocan el autoempleo como una alternativa a la crisis, pero la vertiginosa proliferación de autónomos, que no se corresponde con el dinamismo real de la actividad económica, da cuenta de otra realidad que conviene precisar: no es lo mismo abrir un comercio o un bar que montar una empresa. La escasa formación, las prisas al no hallar un trabajo por cuenta ajena y la necesidad económica llevan al nacimiento de negocios que tienen una mortalidad prematura. Pero en Galicia también hay ejemplos de todo lo contrario. Jóvenes muy cualificados que levantan sus proyectos sobre pilares sólidos: innovación, valor añadido y base tecnológica.

En el Open Future, un centro impulsado por Telefónica y la Xunta en Santiago, está lo que se podría denominar como la pata negra del emprendimiento gallego. Allí, dirigidos por profesionales, los empresarios reciben asesoramiento para su plan de negocio y de márketing. Roberto Andrade, Yago Rivera y Rodrigo Garrido son licenciados en Administración y Dirección de Empresas (ADE) e impulsores de una empresa que se llama Stukers, palabra que fusiona dos término en inglés: students y workers (estudiantes y trabajadores). Su negocio es el resultado del proyecto fin de carrera y consiste en una plataforma web para quienes buscan un compañero de piso. Es decir, no solo dan cuenta de la oferta de vivienda disponible para gente joven que se desplaza sino que seleccionan los perfiles en función de la edad y las características personales: formación, aficiones, gustos...

En ingeniería...

«Ahora estamos validando el modelo de negocio: tenemos 7.000 usuarios y unos 2.000 anuncios; y estamos presentes en Galicia, Madrid, Barcelona, Sevilla y Valencia; solo en Madrid tenemos ya 600 usuarios», precisa Rodrigo. No muy lejos de la mesa donde está Stukers, otros tres jóvenes han impulsado Ephytech, una compañía dirigida a la ingeniería. Ángel Álvarez, licenciado en ADE; Orlando García, informático; y Anxo Barreiro, físico, son sus creadores, junto a Alejandro Cabrera y José Manuel Domínguez.

«En las ingenierías para construcciones en el mar siguen utilizando la técnica de siempre, que son modelos a escala en tanques de olas para probar: así se hace para los barcos, para aerogeneradores marinos; nosotros hemos desarrollado un software en el que se pueden hacer un montón de pruebas tecnológicas que reducen la simulación a escala, lo que supone un ahorro enorme en coste y en tiempo para las empresas», explica Anxo Barreiro.

El código de software de Ephytech, desarrollado con la Universidade de Vigo, ya lo ha descargado la Nasa, Mercedes, Mclaren o el MIT, explican los promotores de la empresa. «Si no hubiéramos montado una empresa, habríamos emigrado», aseguran.

...Y en telecomunicaciones

En el Open Future se encuentra también Monet, una empresa impulsada por Débora Franco, ingeniera de telecomunicaciones, junto a dos socios: David Rey y José Antonio Gay. Es una compañía ya activa, con siete empleados y sede social en Nigrán. Han desarrollado una plataforma web que permite controlar el estado de los viñedos y a través de la predicción meteorológica de cada parcela -cotejan humedad, temperatura y viento, entre otros valores- miden la probabilidad o riesgo de que se estropee la uva. Es decir, su herramienta tecnológica permite adoptar medidas que reducen la merma de la cosecha. Ya tienen como clientes a siete bodegas.