El jefe de la patronal gallega, Antonio Fontenla, realizó ayer todo un alegato en favor de Pescanova. En una carta abierta a los medios de comunicación, el presidente de la Confederación de Empresarios de Galicia (CEG) expresó su pesar por la situación que atraviesa la multinacional gallega, que el viernes se acogió al preconcurso de acreedores en un intento de ganar tiempo para encontrar soluciones y sortear las dificultades.
«Por su importancia estratégica [la de Pescanova] y por la impagable contribución al progreso de Galicia, esta noticia me resulta especialmente dolorosa», subraya Fontenla en la misiva, en la que resalta la apuesta de la firma y de su presidente, Manuel Fernández de Sousa Faro, «por crecer de manera orgánica y ordenada dentro de las posibilidades que ofrece el sector, antes que optar por modelos especulativos, como ha sucedido en otros casos».
En su opinión, «las dificultades que padece Pescanova abren un capítulo delicado e incierto en la historia que la crisis está escribiendo en nuestra comunidad». «Desafortunadamente -se lamenta el presidente de la patronal- escasean las grandes compañías, cuando no se entiende el potencial de nuestra comunidad sin ese puñado de empresas que todos tenemos en mente».
Y advierte de que «firmas como Pescanova ejercen de fuerzas tractoras de la economía y de su actividad se nutren otras muchas empresas». Para acto seguido, lanzar un aviso a navegantes: «Conviene, por tanto, prestarles una atención adecuada a sus necesidades». Abundando en esa idea, y en la de que «las dificultades de Pescanova constituyen problemas mayores para la sociedad gallega», Fontenla realiza un claro llamamiento a la Xunta y a la banca para que ayuden a la multinacional a salir adelante.
Corriente en su favor
«No me cabe duda de que su situación suscitará una corriente en su favor entre las distintas Administraciones y entidades bancarias», afirma.
Y remata la misiva con otro aviso: «Confío en que sabremos estar a la altura del reto que se plantea. Estamos obligados a dar respuesta a los problemas que amenazan al conjunto del tejido productivo, pero también al de una empresa señera que alumbra el paso de nuestra economía y que deseamos prosiga, en las próximas generaciones, brillando con idéntica intensidad».