Monti pide a Merkel un presupuesto comunitario que «fomente el crecimiento»

La canciller alemana abre con el primer ministro italiano su ronda de contactos para acercar posturas de cara a la cumbre europea

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MAURIZIO GAMBARINI / EFE
MAURIZIO GAMBARINI / EFE

La canciller alemana, Angela Merkel, abrió hoy con el primer ministro italiano, Mario Monti, su ronda de contactos para preparar la próxima cumbre europea, dedicada a los presupuestos comunitarios 2014-2020, y evitar un fracaso como el de noviembre.

La jefa del Gobierno alemán tiene previsto, antes de que arranque el próximo jueves el Consejo Europeo en Bruselas, entrevistarse también con el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, y el jefe del Estado francés, François Hollande, para sopesar los distintos intereses y tratar de consensuar posturas.

En una breve comparecencia de prensa con Monti, la canciller se mostró «optimista» ante esta nueva ronda de negociaciones entre los Ventisiete y convencida de que en esta ocasión los líderes de la Unión Europea (UE) tendrán «éxito».

En este sentido, expresó su confianza en que la próxima semana sea posible un acuerdo entre quienes abogan por recortar el presupuesto -en línea con los ajustes fiscales nacionales- o mantenerlo congelado, y los que exigen que desde Bruselas se combata la recesión a la que ha abocado la crisis y se promueva el crecimiento.

Merkel intentó destacar los puntos de unión entre Alemania e Italia -dos grandes economías y contribuyentes netos de la UE, dos gobierno a favor de la consolidación fiscal-, pero el propio formato de su comparecencia y las posteriores declaraciones de Monti dejaron entrever las distancias entre Berlín y Roma.

Por un lado, frente a lo que suele ser habitual en Cancillería con visitas de socios europeos, la comparecencia común de Merkel y Monti tuvo lugar antes de su reunión y además no se admitieron preguntas.

Luego llegó la intervención del primer ministro italiano que, tras recalcar la «intensidad» de las «fructíferas» consultas bilaterales, se centró en recalcar las reivindicaciones particulares de su país.

Monti aseguró que no tiene sentido que Italia se haya convertido en los últimos años en el primer contribuyente neto de los presupuestos comunitarios -cuando las diferencias de nivel de vida son patentes- y reivindicó un marco presupuestario que «fomente el crecimiento».

Para Italia «es esencial» que el marco presupuestario «se oriente a sostener el crecimiento y la cohesión social» y que «tenga los recursos adecuados para las ambiciones de la Unión», subrayó Monti, para resumirlas a continuación como «más solidaridad» y «más crecimiento».

Además, dejó la pelota en el tejado de Bruselas y apuntó que los presidentes de la Comisión Europea (CE), José Manuel Durao Barroso, y el Consejo Europeo, Herman van Rompuy, tienen «la responsabilidad» de presentar una propuesta presupuestaria.

Pese a la defensa de los intereses italianos, el primer ministro italiano confió en que un «debate franco» entre los Veintisiete logre «un equilibro» entre las necesidades de «la construcción europea» y «las diversas posiciones nacionales».

Merkel, por su parte, reconoció que «le consta que Monti defiende con dureza los intereses de su país» y que «las negociaciones no serán fáciles», pero ve factible un acuerdo pragmático que desatasque el futuro financiero de la UE.

La ronda de contactos de Merkel continúa

La ronda de contactos de Merkel proseguirá el próximo lunes, en el que tendrán lugar en Berlín las consultas hispanoalemanas, un encuentro multidisciplinar, de carácter anual y máximo nivel entre ambas naciones, a las que Rajoy acudirá acompañado de varios de sus ministros.

Por último, en la víspera del inicio de la cumbre, el próximo miércoles, Merkel se reunirá con Hollande, según apuntaron ayer medios franceses y el gobierno alemán no quiso desmentir.

El pasado noviembre, una cumbre europea extraordinaria convocada en exclusiva para negociar los presupuestos comunitarios de los próximos años fracasó completamente, ante la imposibilidad de conciliar las posturas de los diferentes países.

Los países en crisis, como España e Italia, defendían un marco financiero sólido capaz de fomentar el crecimiento; mientras otros, con Reino Unido y Alemania a la cabeza, abogaban por recortar el presupuesto comunitario o mantener los porcentajes de contribución.

A esto hay que añadir los conflictos entre los países que exigen recortar las ayudas agrícolas y quienes insisten en mantenerlas, así como los disensos por el reparto de los fondos de cohesión.

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