«Aquí non é só que non haxa traballo, é que non hai mozos»

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Luis Pardo y César Enríquez podan vides de bodegas Cachín en la localidad de Abeleda. santi m. amil

El concello ourensano de A Teixeira vive de ránkings. La población pasa de los 500 habitantes y la mayor parte tienen más de 65 años. No es difícil deducir que la industria hace tiempo que dio de lado a este núcleo instalado en la Ribeira Sacra. Da cuenta el hecho de que no se ha contratado a nadie en los últimos tres meses. La naturaleza sí está de su parte y es por eso que los viñedos en bancales constituyen además de parte del paisaje el único reducto laboral para los vecinos en activo que no quieren abandonar el concello. «Hola, ¿quería saber qué industrias se encuentran por A Teixeira?». «Ningunha», contesta un hombre que ojea el periódico en un bar. La conversación se abre entonces al resto de las personas que están en el establecimiento. «Bueno, si, hai unha explotación gandeira, grande, pero é familiar. Aí traballan unicamente os membros de familia». De repente surge la solución. «Ah! As adegas. Nelas seguramente contratan á xente, pero é por tempadas, cando as necesitan». Precisamente hace algo más de tres meses que se acabó la vendimia y los trabajos en las bodegas para dejar las vinos preparados. Serían estos los últimos contratos, para los jornaleros.

Antes de abandonar el bar me recuerdan la verdadera realidad del concello: «Non é só que non haxa traballo, é que aquí cada vez somos menos e a xente é toda maior, non hai mozos». Efectivamente. El camino hacia el resto del concello se hace en medio de montañas que abrigan el Sil. Viñedos en bancales, ahora yermos, en pleno proceso de poda. Nos desplazamos a Abeleda. Allí, dicen hay una bodega, Cachín, en donde están trabajando. Por el camino, varias granjas en claro estado de abandono y personas mayores entre los viñedos.

Para llegar a Abeleda se cruza parte del cercano concello de Castro Caldelas, referente laboral para algunos de los jóvenes de A Teixeira. La actividad es mayor al llegar a la localidad. En un bar se está preparando la comida y empiezan a llegar los primeros comensales. Dos de ellos trabajan precisamente en bodegas Cachín y han estado durante toda la mañana realizando diferentes trabajos de poda. Son Luis Pardo y César Enríquez. Uno es hijo del propietario. En el establecimiento dos chicas se encargan de servir las comidas. El bar es también propiedad del dueño de las bodegas. Además de este, hay otros establecimientos para comer en Abeleda, pero la actividad es menor. Menos en la localidad de Valilongo, ya que el restaurante acaba de recibir el premio de gastronomía de Galicia y los coches se agolpan a sus puertas. También un negocio familiar, que ha pasado de abuelos a padres y que ahora regenta la última generación: dos hermanos.

La actividad en invierno es poca, pero en el verano es otra historia. La Ribeira Sacra no deja de ser un atractivo turístico. El sector servicios entonces crece no solo por la llegada de los visitantes, sino también por los vecinos que ya han tenido que irse a buscar la vida en otros puntos de la provincia y regresan para dar vida a la localidad. La cercanía a Castro Caldelas, que otea a su vecina desde lo alto, con más servicios y población absorbe poco a poco la actividad de la comarca vecina. En A Teixeira no se asombran al escuchar los datos. Ellos mejor que nadie conocen la realidad del concello.

concello de a teixeira tres meses sin contratos

Las bodegas concentran los contratos, pero durante las campañas