Niños lusos van al cole con hambre

Una quinta parte de los portugueses viven con poco más de 400 euros al mes

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Voluntarios de una oenegé atendiendo a menores, en un distrito próximo a Lisboa. rafael marchante reuters

Las duras medidas de austeridad impuestas por el Gobierno de Portugal para reducir el déficit y cumplir los plazos del rescate (78.000 millones prestados por los socios comunitarios) sumen en la penuria a millares de familias lusas, con los niños como principales víctimas.

El balance ha hecho saltar todas las alarmas: 10.385 menores pasan hambre en el país vecino. Se trata de un dato oficial presentado en el Parlamento luso por el secretario de Estado de Educación, Juan Casanova, hace unos días, aunque la parlamentaria del PCP Rita Mouse eleva la cifra por encima de los 13.000.

En cualquiera de los dos casos, la polémica se ha desatado en Portugal porque la falta de recursos públicos amenaza también con llevar los recortes a los comedores escolares y reducir el número de beneficiarios del denominado pequeno almorço del que se benefician actualmente 5.547 escolares.

«En muchos colegios del país se están viendo casos dramáticos, de mareos y desmayos de niñas y niños de la antes denominada clase media, porque no tenían nada para desayunar en sus hogares y escondían el hecho para evitar ser confundidos con los más pobres», relatan los maestros.

«Hay hambre en la escuela»

La alerta lanzada por la confederación de asociaciones, ante el riesgo de que los ajustes del Gobierno dejen a miles de niños sin el principal alimento que reciben en todo el día, ha llevado al Ejecutivo luso a garantizar que las familias de escolares que padezcan escasez de alimentos recibirán apoyo del Banco de Alimentos contra el Hambre de Portugal.

Pero para los partidos de la oposición no es suficiente. Tanto el PCP (Partido Comunista) como el Bloco de Esquerda exigen al Ejecutivo de centroderecha que preside Pedro Passos Coelho que afloje la soga de la austeridad que está ahogando a las familias portuguesas.

«Hay hambre en la escuela porque hay hambre en el país. Hay quiebras y cierres de empresas, salarios no pagados, desempleo, recortes en las prestaciones sociales, en el subsidio de desempleo, en las prestaciones familiares y renta de inserción social; mientras aumenta el coste de la vida», ha denunciado la parlamentaria comunista Rita Mouse, que demanda más recursos para los comedores.

«Nuestros niños no es que se mueran de hambre, gracias a Dios, pero sí que empiezan a estar desnutridos, empiezan a tener necesidades. Ya no se trata de estudiar una carrera, a veces se trata de comer», afirmó.

Una quinta parte de los portugueses viven con poco más de 400 euros al mes, según las estadísticas oficiales al cierre de diciembre del 2012. Según los datos aportados en el Parlamento luso, a finales del 2012, más de 50.000 niños vivían en familias con ingresos mensuales inferiores a los 419 euros de referencia.

Un dato ilustrativo de la situación: en julio del 2012, justo un año después de la intervención del país por la troika, reapareció en Lisboa la denominada «sopa de los pobres», que en los años cincuenta brindaban instituciones católicas.