Alemania aplica soluciones contra el desplome del campo

Los ganaderos cobran 0,33 euros por litro de leche, igual que los gallegos, pero contrarrestan los bajos precios con una enorme base territorial

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Con el campo europeo en vilo por la futura reforma de la PAC, el medio rural alemán exhibe algunas ventajas competitivas nada desdeñables. A una hora y media al noreste de Berlín, casi en la frontera con Polonia, a diez grados bajo cero, Rudi Breitsman enseña la explotación para la que trabaja: 2.400 cabezas de ganado, de las que 1.500 están dedicadas a la producción diaria de leche, 70 empleados (con un sueldo medio superior a los 1.500 euros) y una comercialización de 65.000 kilos cada día. El litro se vende a 0,33 euros, igual que en Galicia, pero la granja tiene una base territorial de 400 hectáreas. Es decir, no solo depende de la leche, sino que produce maíz y trigo. «Esto nos ha permitido reducir considerablemente los costes de alimentación del ganado en un momento en el que el precio de la energía se ha disparado, sobre todo en relación a los últimos dos años», puntualiza Rudi Breitsman.

Con la reforma de la PAC, que primará la superficie sobre la producción para otorgar subvenciones, granjas como esta ven el futuro de otra manera. Justo lo contrario que Galicia, incapaz en las últimas dos décadas de haber resuelto el problema de la estructura minifundista de la propiedad. Conclusión: el ganadero alemán cobra igual que el gallego por la leche, pero le cuesta mucho menos producirla. Utiliza su enorme base territorial para contrarrestar la caída de precios. «Si nosotros solo tuviéramos leche y no fuéramos capaces de producir la alimentación del ganado tendríamos graves problemas», recuerda el director de la granja. Mientras el ganadero de Galicia demanda un umbral mínimo de precio para cubrir costes de producción (0,32), en Alemania, con la cotización a la baja del producto, logran un pequeño margen, por estrecho que sea.

Aunque gran parte de las grandes explotaciones tienen una orientación más industrial, Alemania presume también de tener enormes granjas dedicadas a la producción ecológica. A no muchos kilómetros de la gigantesca explotación láctea en la que trabaja Rudy Breitsman como responsable -y que es de un solo propietario- se encuentra la granja de Frank Prochnow, puesta en marcha en 1991 y que cuenta con 553 hectáreas de superficie. Además de 200 cerdos y 60 ovejas, en la explotación hay 340 vacas dedicadas a la producción de carne. «El hecho de ser una granja ecológica y no tradicional -explica el dueño- nos permite colocar nuestros productos entre un 20 y un 30 % más caros que los provenientes del modo tradicional; nuestro mercado son los clientes locales».

Frank Prochnow recuerda que se decantó por la producción orgánica para promover además una alimentación saludable y por preservar el entorno natural y la sostenibilidad del campo. «Optamos por un modelo menos orientado a hacer dinero, menos industrial, pero nuestros productos tienen un valor añadido de calidad que permite contrarrestar las fluctuaciones de precios a la baja», recuerda. Esto es precisamente lo que demandan muchos pequeños productores alemanes, que denuncian que la reforma de la PAC promovida por las grandes potencias europeas está diseñada a la medida de las gran industria agroalimentaria.

En España esa cifra es de 21.800, tras un recorte de unas 10.000 en apenas siete años, según los sindicatos.

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Explotaciones vacunas

Rudi Breitsman, en su explotación ganadera, en la que se trata con especial mimo a los terneros (foto de la derecha). m. b.