El campo celebra su Davos

Berlín acoge la mayor feria agropecuaria mundial y reconoce que también tiene problemas

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Relegados a un segundo plano por la grave crisis financiera mundial, los problemas agrícolas parecen olvidados. Pero Berlín, en un enorme despliegue, sin regatear esfuerzos, abrió ayer la mayor feria agropecuaria del mundo. Un foro nacido en 1926, apenas interrumpido en los años de la Segunda Guerra Mundial, y que arranca con el reto de dar respuesta al que es, quizás, el mayor desafío del planeta: ofrecer soluciones a una hambruna que azota en el planeta a 900 millones de personas. A eso se refirió la ministra de Agricultura de la canciller Merkel, Ilse Aigner, encargada de inaugurar el foro.

«La agricultura es la auténtica llave para luchar contra el hambre». Unas cifras que sonrojan, dijo, pero que parecen inalterables año tras año. La desertización, el cambio climático y la falta de inversión en zonas rurales parecen estar detrás de muchos de los problemas que se encuentran los países subdesarrollados para impulsar su sector primario y dar respuesta a las necesidades de la población. Sesenta ministros de agricultura de todo el mundo tratarán estos días de buscar soluciones. Pero detrás de este drama mundial se esconden, muchas veces, las dificultades para conciliar estrategias. Es decir, de qué forma los países ricos y avanzados urden estrategias proteccionistas sobre sus sectores (con cuantiosas ayudas directas, como sucede con la PAC) que impiden que las naciones más pobres puedan competir en los mercados internacionales. A esta cuestión no se refirió la ministra alemana, quien sí puso el acento en la necesidad de fortalecer las inversiones en las áreas rurales.

Poderío

La Semana Verde Internacional, que tiene este año a Holanda como país invitado, es la gran oportunidad también para que todo el mundo admire el desarrollo de la industria agroalimentaria alemana, una de las más avanzadas del mundo, y para que el país exhiba todos sus productos. Según los datos hechos públicos ayer, se trata de un sector que agrupa a más de medio millón de trabajadores y que solo el pasado año fue capaz de crear 6.500 nuevos puestos de trabajo. De hecho, el arranque de la feria, con una convocatoria con más de 300 periodistas de todo el mundo y con la ministra alemana como compareciente, sirvió para que los medios germanos monopolizaran el acto con cuestiones sobre los problemas del país. Problemas, algunos que también afectan a Galicia. Por ejemplo, qué va a ocurrir con las granjas, toda vez que las ayudas comunitarias ya no están orientadas a la producción sino a la extensión de tierra. Y cómo pueden los ganaderos recibir unos mayores precios por la leche en origen cuando tienen que afrontar costes de producción cada vez más altos, a consecuencia del incremento de los precios de los cereales y del combustible. Pero la ministra alemana aprovechó ayer el arranque de la feria para vender su gestión y para recordar que una gran parte de los consumidores germanos avalan la realidad agropecuaria del país.

Mientras Alemania exhibe su fuerza agropecuaria ante el mundo, países como Mongolia, Sudán o Pakistán participan en el foro con el objetivo de sacar algo en limpio y con la expectativa de que el nuevo modelo de impulsar una agricultura sostenible y segura sirva, además, para mejorar los niveles de vida de sus respectivas poblaciones, que, como en el caso de algunos países asiáticos, tienen graves problemas con sus cultivos de arroz.

La Semana Verde Internacional, a la que algunos ya han bautizado como el Davos de la agricultura, es también un acontecimiento de sonada fama culinaria en Alemania, donde muchos ciudadanos acuden a degustar los productos de todo el mundo.

Representantes de sectores de países en vías de desarrollo admiran, además, los últimos medios materiales, como establos mecánicos y los avances en técnicas para impulsar la agricultura orgánica.

La ministra de Agricultura alemana inauguró la feria. J. MACDOUGALL