Antonio Vázquez es viudo y vive solo en un piso de Ourense. Tras años en la emigración en Suiza, acabó su vida laboral en la fábrica que tenía Citroën en Ourense. Cada día acude al hogar del pensionistas del centro de la capital ourensana, donde comenta en tertulia la medida del Gobierno de no actualizar el IPC en las pensiones. «Siempre recortan del mismo sitio. Lo cierto es que la pensión no da para nada. Si solo vives de ese ingreso no llegas a final de mes. Yo hasta me considero un afortunado, pero hay gente que lo está pasando muy mal. Ya no se hace raro ver a jubilados rebuscando entre la basura algo de comida. A veces piensas que ni compensa haber estado cotizando durante treinta años para cuando llegara la jubilación».
Antonio Vázquez dice que de política ni entiende ni quiere entender. Sin embargo, considera que las medidas que se tomen les perjudican cada vez más: «Yo nunca tuve que pagar las medicinas y ahora lo tengo que hacer, pese a que estuve cotizando durante años mientras trabajaba. No hay derecho».
Este jubilado ourensano asegura que cada vez son más los pensionistas que buscan en el rural fuentes de ingreso: «Yo tengo unas fincas que siempre son una ayuda».
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