Galicia ha incorporado por fin la anémona de mar a su catálogo de recursos marisqueros. Lo ha hecho al incluir por primera vez en su plan general de explotación marisquera proyectos concretos para la extracción de actinias, una especie que hasta ahora tan solo se había recolectado en el marco de planes experimentales.
El salto que ha dado al plan general coloca la anémona al mismo rango que ya han adquirido especies como el percebe, la navaja y el longueirón, las algas o la oreja de mar, que, con mayor o menor éxito, explotan las cofradías de Galicia.
En el caso de la anémona, la Consellería do Mar ha aprobado cuatro proyectos de explotación para cinco cofradías, dado que uno se ha presentado de forma conjunta por los pósitos de A Coruña y Barallobre. Según se detalla en la orden publicada en el Diario Oficial de Galicia (DOG) el último día del año pasado, los planes fueron concedidos a aquellas entidades que ya han adquirido experiencia en la explotación de actinias en el marco de acciones experimentales, cuyo seguimiento ha permitido obtener información suficiente para establecer medidas de gestión adecuadas para regular la pesquería y garantizar la sostenibilidad de este recurso.
Y es que si la anémona todavía no es un recurso plenamente incorporado a la gastronomía gallega -como ocurre con la oreja de mar-, sí que ha abierto canales de comercialización para el producto que los mariscadores extraen de las aguas gallegas desde el 2008, cuando la cofradía de A Coruña de la mano con la de Barallobre y la de Cangas iniciaron su explotación.
A pie o buceando
Esos tres pósitos continuarán recolectando anémona, junto a los de Celeiro y Espasante, aunque los planes de estas dos últimas cofradías son mucho más modestos. Los mariscadores de a pie de Celeiro podrán recoger actinias durante cuatro días de los meses de mayo y junio, los mismos que los de Espasante, aunque estos han elegido agosto para esas cuatro jornadas en las que están autorizados a faenar.
Lo de A Coruña y Barallobre y lo de Cangas, ya es otra cosa. Primero, porque el trabajo queda para los buceadores en apnea o para quienes se sumergen con suministro de aire desde embarcación, como se hace con el erizo. Los mariscadores de la zona norte tienen 40 jornadas para extraer anémona de sus concesiones, mientras que los cangueses han reservado 80 días del calendario para dedicarse a extraer este recurso.
Ambas cofradías dejan los meses de marzo y abril como temporada de veda para dejar recuperar el recurso.
Más información