Iberdrola y Bolivia inician los contactos para fijar el precio de la expropiación

El gabinete de Evo Morales promete un «ambiente cordial» y la eléctrica vasca sólo reclama que se le pague un precio justo

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Iberdrola y varios responsables del área energértica del Gobierno de Evo Morales han iniciado ya contactos, después de que el sábado -y de forma sorpresiva- el mandatario andino anunciara la expropiación de cuatro pequeñas filiales que la eléctrica vasca controla en aquel país.

Las conversaciones, mantenidas desde los primeros momentos de la estatalización, están siendo fluidas y se desarrollan en un ambiente sereno y de «cordialidad», según fuentes de la multinacional presidida por Ignacio Sánchez Galán. Esa misma cordialidad es la que ha comprometido para la negociación el ministro de Hidrocarburos y Energía boliviano, Juan José Sosa, quien ha mostrado su disposición a encontrar «una transacción favorable para ambas partes». El Ejecutivo español, a través del Ministerio de Asuntos Exteriores y del responsable de Industria, José Manuel Soria, ha exigido un precio justo para compensar, cuanto antes, a la eléctrica vasca.

«El contacto es permanente y, si nos convocan a una reunión a más alto nivel, iremos con ese mismo espíritu de cordialidad», señalaron desde Iberdrola, que sólo aspira a ser justamente indemnizada pues, añadieron las mismas fuentes, «la política energética la marca el Gobierno boliviano».

Lo más probable es que esa primera cita de cierta importancia -en lo que se presume un rosario de conversaciones- se produzca esta misma semana. Por parte de Iberdrola liderará estos encuentros el presidente para América Latina de la compañía, Gonzalo Pérez, que actualmente tiene su base de operaciones en México.

Sin ofrecer detalle alguno sobre precios o estimaciones iniciales, Juan José Sosa -quien recordó que su Gobierno disponde 180 días hábiles para elegir a un valorador independiente de las empresas expopiads- sí detalló que su intención es «descontar los pasivos» de las firmas estatalizadas antes de entrar en otros análisis.

En un gesto muy acorde con la política de Evo Morales, que justificó su decisión en una supuesta diferencia entre lo que se paga por la electricidad en ciudades como La Paz y el ámbito rural, en detrimento de este último, el ministro de Energía prometió una compensación inmediata para los consumidores del campo. «Electropaz (la mayor de las distribuidoras expropiadas) utilizará el 15% de sus recursos para nivelar las tarifas» sentenció Sosa.

Más allá de cómo termine la negociación con Iberdrola (Red Eléctrica Española fue expropiada en mayo y aún no ha recibido compensación alguna), el movimiento de Evo Morales pone una vez más en cuestión la seguridad jurídica de las inversiones extranjeras en Bolivia. Un país en el que la presencia española más importante correspnde a la petrolera Repsol.

No es la única. Según los registros del Ministerio de Industria, Técnicas Reunidas, Unión Española de Explosivos o la alianza Aena-Abertis (que gestiona tres aeropuertos en el país) también están presentes. Incluso una firma bilbaína, la ingeniería Idom, trabaja en Bolivia en el desarrollo de una acería y una central de ciclo combinado.