España elude el rescate (de momento)

La prima de riesgo ha bajado 250 puntos desde julio y la Bolsa ha mejorado un 40%

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España se dispone a dar carpetazo a uno de los años más negros de su historia reciente. Un año en el que, de nuevo, ha bordeado el precipicio del rescate total y del que, pese a todo, ha conseguido librarse. Al menos, de momento. Todo un alivio para el Gobierno de Rajoy, que lleva meses resistiéndose como gato panza arriba a aplicar el que casi todos consideran el remedio más rápido y eficaz para devolver al redil a la dichosa prima de riesgo. Porque, se mire por donde se mire, los niveles en los que se mueve ahora, aunque, ni mucho menos tan alarmantes como los del verano, siguen siendo asfixiantes. Por mucho que se empeñe el presidente en lo contrario, a esos precios no hay quien se financie: ni el Estado, ni mucho menos las empresas y los ciudadanos.

Y el bálsamo sanador del que todo el mundo habla no es otro que la intervención del todopoderoso Banco Central Europeo.

Al Ejecutivo le espanta la idea de dejar que Draghi tome cartas en el asunto. Porque, para ello, hay que pasar, sí o sí, por el aro del rescate. De ahí que Rajoy rehúya la ayuda del italiano, por mucho que este insista, una y otra vez, en que lo tiene todo listo.

En la Moncloa se aferran a la idea de que las medidas adoptadas comenzarán a dar frutos en el 2013 y, entonces, la prima de riesgo se deslizará, ella solita, hasta eso que los expertos llaman niveles sostenibles. Sin que medie rescate alguno.

La mano amiga del BCE

Pero los ciudadanos, que para nada sienten en sus carnes el alivio que se respira en los despachos del Gobierno, no las tienen todas consigo. Andan agobiados con la espada de Damocles del paro, unos con esta ya clavada y otros con ella pendiendo sobre sus cabezas. E intuyen, como muchos analistas, que, tarde o temprano, Rajoy tendrá que llamar a la puerta del BCE. Y, otra vez, serán ellos los que paguen los platos rotos.

Pero, las cosas como son, basta echar un vistazo a los datos para convenir con el presidente en que mucho es lo que ha mejorado el panorama desde julio. Entonces, la diferencia entre los denostados bonos españoles y sus envidiados homólogos alemanes se asomaba al abismo de los 650 puntos. Y eso, con el millonario rescate del sector financiero ya sobre la mesa. El pasado viernes, esa brecha se había estrechado hasta los 395 puntos. Con todo, más de 60 puntos por encima del cierre del 2011.

El punto de inflexión lo marcó el BCE. Quién si no. Ocurrió a finales de julio. Fue entonces cuando Draghi profirió en Londres su famoso conjuro: «Haremos todo lo que sea necesario para preservar el euro. Y, créanme, será suficiente», dijo el italiano. Sus palabras ahuyentaron a los especuladores y regalaron a España un tiempo precioso.

Con la amenaza del bazuca de la autoridad monetaria planeando sobre las mesas de operaciones, los que apostaban a la caída de España cayeron en una suerte de hibernación de la que todavía no han despertado. Tregua que el Tesoro ha sabido aprovechar para acabar el año con un colchón de casi 15.000 millones de euros con los que afrontar con cierta tranquilidad los primeros vencimientos del 2013. Las necesidades de liquidez para el ejercicio que se avecina son ingentes. Los Presupuestos recogen la friolera de 207.000 millones y una factura en intereses de más de 38.000 millones. Ahí es nada.

En el Gobierno atribuyen la mejoría de la prima de riesgo no solo a la amenaza de intervención del BCE. También a otras decisiones adoptadas en el ámbito europeo, como los recientes acuerdos para sacar a flote a Grecia. Sin olvidar tampoco el camino emprendido hacia la unión bancaria, con un supervisor único operativo en el 2014.

Y la visión de Rajoy de que España no precisa un rescate total la comparten voces tan autorizadas como la del director general del famoso MEDE, el fondo de rescate europeo, quien mantiene que España podrá financiarse sin problemas en el 2013.

Pero la inmensa mayoría de los analistas no lo ven así. Es más, muchos consideran que si la prima de riesgo no se reduce de manera urgente -y eso solo puede conseguirlo el BCE- España estará siendo condenada a una salida de la recesión larga y penosa.

Mejora la Bolsa

Como no podía ser de otra manera, la sombra del rescate ha dejado también su huella en la Bolsa, que, pese a los dramáticos momentos vividos, acaba el año con un balance alentador. Como la prima de riesgo, el Ibex ha conseguido mejorar, y mucho, desde el verano. Tanto que ha remontado casi un 40 %. Los pasos dados en el saneamiento y recapitalización del sistema financiero han tenido mucho que ver en ello.

Mañana despide el año, pero hasta el pasado viernes la Bolsa española acumulaba unas pérdidas del 5 %. Un abismo si se compara con Fráncfort, que atesora ganancias del 30 %, la mayor subida desde el 2003. Para el Ibex se trata del tercer ejercicio consecutivo en números rojos. En el 2011 cayó un 13,1 % y en el 2010, un 17,4 %.