La devaluación asimétrica

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El actual modelo económico de estabilización-recuperación tiene uno de sus pilares básicos en el proceso de devaluación interna, es decir, bajada de precios y salarios. Sin embargo nos sorprendemos con las subidas de precios en peajes, transportes, agua, créditos e impuestos. Si añadimos incrementos de precios inadecuados a la precaria situación de las economías domésticas, la renta disponible caerá, y con ella la economía, por su efecto desmultiplicador sobre la renta total. Un rápido análisis de estos incrementos de tarifas nos situaría en dos tipos de subidas: las de la ineficiencia trasladada al precio y las de cobertura del déficit público. Entre las primeras podemos situar el alza eléctrica, que se produce en el peor momento en 10 años para cubrir el déficit de tarifa; y las empresas públicas de transporte y agua, que trasladan su ineficiencia a los usuarios capturados en el servicio. Por otra parte están las de cobertura de déficit, que requieren esfuerzos similares a los efectuados para entrar en Maastricht y que, aunque nos duelen, tienen mayor retorno a corto, vía bajada del coste de la deuda pública. Desde un punto de vista puramente económico, no se justifica trasladar las ineficiencias en costes a la demanda, por muy cautiva que sea, ya que la solución final será una reducción de esta en el servicio en concreto.

Resulta difícil de creer que este modelo de devaluación interna se convierta en asimétrico por el lado de los precios y no por el ajuste de costes salariales, y de otro tipo, que deben efectuar quienes proporcionen servicios cautivos ante caídas fuertes de la demanda. Sus efectos, de mantenerse, serán alargar la crisis, dificultando la recuperación de la demanda.