La ayuda que pedirá NCG será menor que la de los test de estrés

La entidad sale de la prueba con un déficit de capital de 7.176 millones

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Novagalicia sale de los test de estrés (que se realizaron sumándole el Banco Gallego) como la tercera con una mayor necesidad de capital, pero con una cifra que ya calculaba la dirección de la entidad. Algunos analistas estimaban que precisaría más, y auguraban que, tras Bankia, sería la firma con un mayor agujero. Ese puesto es para otra controlada por el FROB, Catalunya Caixa, con más de 10.000 millones.

El banco ha de cerrar ahora su plan de recapitalización en apenas 15 días. En ese documento llevan trabajando desde agosto en colaboración con el FROB y las autoridades europeas, y e, salvo sorpresa, irá en la línea de mantener su independencia, como ya trasladó la dirección a la plantilla hace unas semanas. Ese planteamiento no ha cambiado, aunque ayer el subgobernador del Banco de España apuntó que las cuatro nacionalizadas (caso de Novagalicia) irán a un proceso de venta.

Las subastas pendientes

«Nuestra intención sigue siendo la de vender y subastar las entidades que están bajo el control del Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB) cuando sea posible», dijo Fernando Restoy. Lo cierto es que dentro de la denominación «venta» se incluye la entrada de inversores privados que recompren la participación del FROB en una entidad, y en eso está NCG. Por ahora, las únicas subastas previstas son las de Catalunya Caixa y Banco de Valencia, que «se reanudarán en los próximos meses».

«Las entidades que consideremos que no tengan viabilidad en medio o largo plazo recibirán ayudas públicas y serán vendidas en el momento preciso», apostilló. En el caso de Novagalicia, eso sucederá si no logra unos resultados recurrentes en los próximos años con los que ir devolviendo el dinero público. Pero antes tiene que convencer de su proyecto al Gobierno, el Banco de España y, sobre todo, a la troika, que es la que pone el dinero.

¿Y cuánto dinero se pedirá a Bruselas? Eso es una incógnita. No serán esos 7.100 millones. Serán menos después de que la firma traspase su negocio tóxico (el inmobiliario) al banco malo; se fijen las quitas que afrontarán los clientes de preferentes, que contribuirán a la recapitalización; y se lleven a cabo posibles venta de negocio. Las estimaciones que maneja la entidad rondan los 6.000 millones. Esa inyección de dinero público supondrá que los actuales accionistas del banco (Novacaixagalicia, la caja original; y un grupo de inversores gallegos) verán diluido su peso.

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