La asamblea de afectados de la flota de Mauritania -expulsados del caladero africano por un acuerdo de la UE que excluyó a los cefalopoderos- harán todo lo posible por frenar la publicación del decreto de ayudas del ministerio tal y como está redactado, porque, denuncian, no dan cobertura a una veintena de marineros que el 31 de julio, cuando expiró el anterior protocolo, o bien estaba de vacaciones o no estaba enrolado por circunstancias personales puntuales.
Los marineros acordaron presentar alegaciones ante Agricultura para que las ayudas acordadas lleguen a todos los afectados en tanto no se despeja en Bruselas el futuro de la flota.
El portavoz de la asamblea, el sindicalista de la CIG Xabier Aboi, explicó que la orden de ayudas -cuyo borrador conocieron el viernes, en lugar del martes anunciado-, incluye dos condiciones para los beneficiarios: los solicitantes tienen que demostrar que en el último año estuvieron al menos tres meses en el caladero y que estaban enrolados cuando los barcos llegaron a tierra, en agosto.
Aboi explicó que esta medida excluye a quienes permanecieron en Mauritania a bordo de los barcos durante los dos meses de paro biológico. Su presencia en los buques evitó, en varias ocasiones, que se produjesen robos, ya que frustraron varios intentos. Al trabajar en esos meses, cuando los demás estaban descansando, estos afectados no estaban enrolados cuando se expulsó a la flota y, por tanto, no tendrían acceso a las ayudas pese a que cumplen con creces el límite exigido de tres meses en el caladero.
Exclusión injusta
El portavoz de los afectados explicó que la exclusión de estos relevos es totalmente injusta y reclamó al Gobierno que rectifique este punto para dar un trato igualitario a todos los tripulantes afectados, sin discriminarlos. También alegarán a favor del personal de tierra de los buques y que se les aclare si tienen que tramitar las ayudas a título individual, o si lo hace el armador a través de la empresa.
La situación de desamparo en la que quedan los relevos si el ministerio no rectifica su orden de ayudas ocupó gran parte del debate de la asamblea. Paula Salinas, mujer de uno de los afectados, explicó su profundo malestar por una medida que considera injusta. «Esto está muy mal, la UE no vela por nosotros», indicó al recordar que su marido lleva años en Mauritania. Pero las ayudas no son su principal reivindicación: «No queremos tanto las ayudas como un caladero para que la gente pueda trabajar, porque Galicia vive de la pesca y no nos dejan caladeros», sentenció.
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