El segundo rescate de España empieza a cobrar forma en los despachos de Bruselas. Aunque Mariano Rajoy todavía no ha decidido si pedirá el salvavidas, el Eurogrupo abrió ayer la puerta a una fórmula que podría convencer al Gobierno. La idea pasaría por conceder una línea de crédito flexible al Ejecutivo a la que podría recurrir solo si la presión de los mercados vuelve a alcanzar cotas insostenibles. Al tratarse de un préstamo preventivo, la zona euro no exigiría más sacrificios, pero precisaría aún más los plazos para completar los ajustes y reformas pactadas. En principio, este modelo de ayuda cumpliría las condiciones estipuladas por el BCE para que reactive la compra de deuda en los mercados.
El Eurogrupo mantiene a España entre sus prioridades, pero la tregua de los últimos días en los parqués ha rebajado las urgencias en el seno de la moneda única. Los ministros de Finanzas del bloque se reúnen el próximo viernes en Chipre, que ocupa actualmente la presidencia de turno de la UE, para analizar en profundidad la evolución de las turbulencias.
No se esperan nuevos ajustes
Según un alto funcionario europeo, en la primera cumbre tras las vacaciones no se esperan decisiones trascendentales. La cita, sin embargo, estará consagrada a Grecia y España. El ministro de Economía, Luis de Guindos, podrá escuchar de primera mano a Mario Draghi.
La zona euro apostaría por hacer cumplir a rajatabla los ajustes ya pactados. España tiene diversos compromisos con sus socios como la senda para reducir el déficit hasta el 3 % y las recomendaciones anuales de Bruselas, que recogían exigencias como la subida del IVA o la supresión de la deducción por vivienda. En Bruselas, se da por hecho que estos requisitos serían suficientes y no se optaría por asfixiar al país con nuevos y dolorosos ajustes.
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