El presidente español, Mariano Rajoy, se alió este jueves con el primer ministro italiano, Mario Monti, para lograr de sus socios de la zona euro medidas urgentes para aliviar el coste de la deuda española, una batalla en la que el Gobierno encontró también el apoyo del presidente francés, François Hollande.
Rajoy llegó a la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno de la Unión Europea demandando «alguna decisión» para rebajar la presión de los mercados sobre España, en un día en el que la prima de riesgo cerró en 542 puntos y el bono a diez años cerca del 7 %, acercándose al considerado umbral del rescate.
El presidente del Gobierno ya avisó antes del encuentro de que cualquier medida que se discutiese no serviría «para nada si no nos podemos financiar», alertando sobre el hecho de que «muchas instituciones públicas españolas» tienen cerrado el acceso a los mercados.
Así, España e Italia decidieron frenar la firma del pacto para el crecimiento negociado por los Veintisiete mientras no se dé una solución a corto plazo a sus demandas.
Tanto Madrid como Roma apoyan el contenido de ese pacto -que incluye un plan de 120.000 millones para impulsar la actividad y el empleo-, pero insisten en que para que la respuesta europea a la crisis funcione debe ser «completa» y solucionar sus problemas de financiación.
Según fuentes de La Moncloa, para «que alguien se crea realmente que puede haber crecimiento, hay que arreglar un problema que hay ahora mismo tremendo, que es el de la sostenibilidad de la deuda».
En esa lucha, España encontró en la primera jornada de la cumbre un fuerte aliado en el gobierno socialista francés, que defendió el uso de los mecanismos existentes para los países hoy vulnerables «sin que se les imponga un programa de ajuste».
Esos países «ya han hecho esfuerzos, ya han aplicado políticas de reducción de su déficit, no deberían tener tipos de intereses elevados en su deuda soberana, pero eso es lo que constatan», dijo Hollande en una rueda de prensa a última hora de la noche del jueves.