El agravamiento de la situación de la deuda soberana en Europa plantea una amenaza para la estabilidad financiera en la zona euro, advierte el Banco Central Europeo en su Informe sobre Estabilidad Financiera publicado hoy en Fráncfort.
La calma relativa de principios de año ha resultado engañosa y la presión ha vuelto a crecer a partir de abril, constata el BCE, que apremia a los bancos y a los gobiernos a no cejar en la puesta en marchas de las reformas requeridas.
El BCE inyectó un billón de euros en el sistema bancario de la eurozona en diciembre y febrero y contribuyó a moderar las tensiones de un sistema dominado por la desconfianza. Al mismo tiempo adquirió a gran escala bonos de deuda de países en dificultades, pero puso fin a este programa en marzo pasado. Ahora, los guardianes del euro creen que toca el turno a los gobiernos. En el informe urgen a favor de mantener la disciplina presupuestaria y continuar implementando reformas estructurales que propicien el crecimiento y el empleo.
El BCE volvió a abogar por la creación de una unión bancaria en la eurozona que incluya una supervisión unificada del sector, un mecanismo de rescate de grandes bancos y criterios unificados de provisiones. El Bundesbank alemán, por el contrario, cree que Europa no está aún madura para cristalizar la unión de su sector bancario. Una decisión de este tipo sólo podrá ser tomada cuando la eurozona se haya convertido en una unión fiscal con legitimación democrática, opinó el miembro del consejo del banco Andreas Dombret en un discurso que tiene previsto pronunciar hoy en Londres.