La flota gallega que faena en aguas comunitarias se ve dentro de un laberinto plagado de caminos ciegos, de los que todos desembocan en el noray del muelle, si prospera la propuesta de la Comisión para reformar la política pesquera común. Si para justificar su planteamiento Bruselas realizó simulacros y se puso en situaciones en las que el escenario más apocalíptico acababa con miles de pescadores en la cola del paro -eso sí, con un salario un 90 % mayor para los (pocos) que mantuviesen su empleo-, los armadores gallegos no han querido ser menos y han elaborado un caso práctico que arroja un resultado cabalístico no menos pavoroso que el de Damanaki, con todos los supervivientes de la flota de los 300 sin poder salir de puerto por falta de cuota y 5.000 personas en el mismo sitio donde auguró Damanaki: en la cola del paro.
El ejercicio de la Cooperativa de Armadores de Vigo (Arvi) intenta reflejar qué pasaría con los barcos gallegos si se prohíben los descartes, si se aplica el rendimiento máximo sostenible (RMS) en el 2015 y si solo se permite el intercambio de cuotas individuales transferibles (ITQ) entre un mismo Estado. Y todo sin alterarse la estabilidad relativa, la clave de reparto de cuotas entre los socios comunitarios, un porcentaje que se fijó en el 83, cuando España estaba fuera del club, y que no se alteró pese a su entrada. De resultas de ese inmovilismo resulta que de las nueve especies de interés comercial que allí se capturan (rape, gallo, merluza, bacalao, eglefino, solla, lenguado, carbonero y merlán), Galicia solo tiene cuota de las tres primeras. Y de rape, pese a ser la que más pescaba históricamente, solo tiene el 3,7 % del TAC (total admisible de capturas), frente al 57 % de Francia y el 20 % del Reino Unido.
Descartes
Amarre, paro y declive social. La Comisión pretende obligar a traer a partir del 2015 las nueve especies cuotificadas a bordo y descargarlas en puerto. Galicia, que no tiene cuota de seis especies, tendrá que alijarlas a bordo y en el caso del rape, para la que dispone de muy escasas toneladas, se agotará en nada. Y en una pesquería mixta, el agotamiento de una cuota puede suponer su paralización de toda la actividad, pues la ley dispone que los buques no podrán emprender las actividades pesqueras hasta que dispongan de las suficientes posibilidades para cubrir todas las capturas potenciales. Por tanto, si no consiguen más cuota, los barcos no podrán salir, se producirá más paro en las zonas costeras -la Comisión estima que unos 5.000- y, por tanto, se produciría un grave declive social y económico en las zonas españolas altamente dependientes de la pesca.
El RMS en el 2015
Cuotas ridículas que acarrearían el cierre de empresas. Imponer el rendimiento máximo sostenible -que todas las especies se exploten de forma que se garantice su reproducción futura- en el 2015 implica que, si no se disponen de datos sobre el estado de las poblaciones, habrá una reducción anual del TAC del 25 % en los próximos tres años que prácticamente vaciaría de derechos a la flota gallega, pues si bien está estudiada la merluza, no hay datos suficientes para el gallo y el rape. De este último, dispondría, en el año 2015, de 559 toneladas. Esto es, que se agotaría en nada y, como no podría descartarse, no se podrían capturar el resto de las especies. ¿Consecuencias? Las ya señaladas: más paro, menos cohesión social y territorial, cierre de empresas pesqueras...
ITQ solo de uso interno
Inútil para reducir la sobrecapacidad. La Comisión plantea la transmisión de derechos individuales transferibles como un medio para atajar la sobrecapacidad de la flota comunitaria. Ahora bien, solo las autorizaría dentro de cada Estado miembro (con lo que la estabilidad relativa quedaría inalterada), y será obligatorio para aquellas especies sometidas a TAC capturadas por barcos de más de 12 metros de eslora, siempre evitando la concentración en pocas manos y limitando los traspasos en pesquerías específicas. Los armadores sostienen que la flota española no podría cumplir algunas condiciones: si solo se van a intercambiar derechos de rape, gallo y merluza y las cuotas son, además, escasas, esquivar la concentración va a ser imposible. Por tanto, auguran que las ITQ no servirían para reducir la capacidad de la flota que faena en Gran Sol.