Especuladores con licencia

Con relación al producto interno bruto, España paga menos que Alemania en intereses de la deuda pública


La utilización de la denominada prima de riesgo como el indicador principal, sino único, de la evolución de la economía española es una barbaridad. Más aún, la elevación a los altares de algo tan lateral a los fundamentos de la economía de un país es la constatación del grado de dominio de lo financiero, de la especulación financiera en realidad, sobre la actividad económica general.

Ni tan siquiera debería aceptarse como indicador de las decisiones de política económica. El análisis económico lleva décadas desarrollando indicadores estables, complejos y profundos para analizar la realidad de un país que ahora se olvidan para utilizar algo lateral, inestable, parcial y manipulable como es la prima de riesgo. Una estafa intelectual, pero sobre todo financiera y política que le reporta elevados beneficios a los que la realizan.

La denominada prima de riesgo se determina en un mercado secundario dominado por un número reducido de inversores financieros en busca de rentabilidades inmediatas con un elevadísimo nivel especulativo. Es por lo tanto un mercado manejable, tanto hacia arriba como hacia abajo.

Hacia arriba porque existen fondos de inversión poderosos, que acaban actuando de forma coordinada que ganan mucho dinero si consiguen hacer que la prima suba. Hacia abajo porque como se demostró hace dos meses la compra por el BCE de deuda española e italiana en este mercado hizo bajar la prima en más de cien puntos.

Hay que recordar otra vez que estas operaciones se realizan en un mercado secundario, esto es, entre inversores que compran y venden deuda entre ellos en busca de beneficios a corto plazo y no para financiar a los Estados, en este caso el español.

El Estado solo se financia cuando realiza la emisión de deuda, en cifras muy inferiores a lo que después se renegocia una y cien veces en el mercado secundario.

La prima de riesgo no se puede utilizar como indicador de la evolución de la economía de un país, pero ni siquiera de la propia deuda pública. Porque lo que está pasando estos dos últimos años no tiene relación real con las variables fundamentales de la deuda española.

Ahí van algunos datos. En el 2011, último año con datos cerrados, los intereses pagados por España por la deuda pública fueron el 2,2 % de su PIB, una cifra que es menos de la mitad de lo que pagábamos en 1996 y que está por debajo de la de la mismísima Alemania, el guardián de la ortodoxia financiera.

El tipo de interés al que se emiten los bonos a diez años estuvo en mínimos históricos en el 2009 y el 2010, el 4,5 %, y aunque aumentó algo desde entonces todavía está por debajo del 5,5 %, una cifra similar a la del 2000 y muy inferior a la de 1996. Pero lo que es más importante, es que dado el período medio de vencimiento de la deuda española es de 6,2 años, los incrementos en los dos últimos años apenas han tenido consecuencias en el tipo medio del total de deuda. En marzo del 2012 es del 4,7 %, una cifra que está entre los mínimos históricos.

Crecimiento mínimo

Eso quiere decir que, aunque durante todo el año 2012 España emitiera deuda a los precios que marca la prima de riesgo, el 6,5 %, el coste medio de nuestra deuda apenas crecería en 3 décimas. Siendo esto así y sabiéndolo como lo saben todos los que participan en el juego diabólico de la prima, ¿por qué suceden estos episodios de especulación extrema? Pues porque los que lo hacen obtienen enormes beneficios y los que lo podrían evitar, el BCE dirigido por Merkel, utilizan esta presión de los mercados para imponer sus políticas de ajuste. El BCE no tiente problemas en prestar a la banca española más de 250.000 millones de euros, pero cuando se trata de financiar al Estado la décima parte de esa cantidad le parece un sacrilegio. Los especuladores saben que Merkel les va a dejar hacer su negocio porque eso le sirve para obligar a los Gobiernos del sur a aceptar resignadamente su estrategia de austeridad.

análisis la prima de riesgo

Un número reducido de inversores determina los niveles de la prima

El BCE y Merkel utilizan la presión sobre la deuda para imponer sus políticas

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