España, en la cuerda floja

La prima de riesgo rebasa los 500 puntos, para después desinflarse hasta los 482 por la mera expectativa de que la autoridad monetaria se prepara para intervenir

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El miedo a España ha hundido bien profundas sus raíces en el mercado. Y la posibilidad de que Grecia tenga que salir del euro, provocando a su paso un devastador maremoto que acabe sepultando bajo las aguas al resto de la periferia europea -como poco- , se ha convertido en el abono perfecto para que siga creciendo.

Y no hay duda de que lo que se vivió ayer a primera hora de la mañana fue una desbandada en toda regla. Una alocada huida, que acabó dando con los hueso de la célebre prima de riesgo en territorio desconocido. A los 507 puntos llegó. Lo nunca visto desde que el país abrazó la moneda única. Escalofriante.

Menos mal que al final no fue para tanto. Bastó la aparición en escena de rumores -no confirmados- de que en la sede del BCE en Fráncfort andaban sus responsables enfrascados en discusiones sobre cómo poner freno a la sangría, para que los ánimos se calmaran. Celebraba la autoridad monetaria la reunión semanal de su Consejo de Gobierno, pero ni un solo detalle de que lo allí se habló llegó hasta las mesas de operaciones.

Son muchos los que llevan tiempo jugándose su dinero a la carta de la caída de España, y la mera idea de que el Banco Central Europeo les gane por la mano los ha hecho retroceder sobre sus pasos a toda prisa.

Fue esa sensación, la de que la autoridad monetaria está velando armas para la batalla, la que permitió que las aguas volvieran a su cauce. Pero, el nivel al que remansaron sigue siendo extraordinariamente preocupante, insostenible a medio plazo: la prima de riesgo -la que determina el precio de la financiación del Estado y también la privada-, acabó en 482.

Mudos

Y eso que ni de la boca del BCE ni de la de ninguna otra alta instancia europea salió ayer ninguna palabra de apoyo a España. Andan más preocupados de apretarle las tuercas a los griegos, recordándoles a los electores helenos lo conveniente que resulta votar a las fuerzas que se han comprometido a sacar adelante los draconianos ajustes pactados con la famosa troika (BCE, FMI y Comisión Europea). O eso, o el infierno de tener que vivir sin el abrigo del euro. Están jugando la baza del miedo.

En ese marco es en el que se encuadran las filtraciones que recorrieron a última hora de ayer el mercado, asegurando que el BCE está a un tris de cerrarle el grifo de la financiación a la banca griega y que, de hecho, ya lo ha tenido que hacer con algunas entidades.

Fueron esas noticias la que cercenaron las aspiraciones de recuperación del Ibex en el tramo final de otro día de infarto. Cayó un 1,33 %, hasta los 6.611,15 puntos, mínimos del 2003, con la banca, y particularmente Bankia, en el ojo del huracán.