La UE, dividida por por las exigencias de capital a la banca

Francia quiere relajar los criterios, y el Reino Unido exige libertad para fijarlos

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La Unión Europea endurecerá las exigencias de capital a la banca para prevenir futuras crisis de solvencia. La decisión fue perfilada en un encuentro de ministros de Economía extraordinario, que al cierre de esta edición no había concluido, y puso de manifiesto que la fragilidad del sistema financiero es un motivo de agria disputa en el seno de la UE.

El Reino Unido lideró una rebelión contra el eje francoalemán al exigir autonomía para fijar criterios más estrictos de los que prevé la legislación pactada a nivel internacional y que está siendo traspuesta en Europa. Junto a Londres se alinearon países como Suecia, que aseguran que «o se exige más a los bancos, o serán los ciudadanos los que paguen más», en palabras de su responsable de Finanzas, Anders Borg. Según la perspectiva francesa, que países como el Reino Unido exijan más de la cuenta a sus bancos arrastrará a otros en los que la economía esté peor, reduciendo así la capacidad de las entidades para conceder créditos.

La nueva norma, conocida por el nombre técnico de Basilea III, exigirá un capital de máxima calidad del 6 % del total y un capital total de al menos el 8 %, así como nuevas provisiones para compensar pérdidas por crisis. Con esas normas, la UE pretende prever casos como la decena de bancos rescatados en los últimos años, cuya actividad se basaba mucho en deudas y operaciones que no estaban respaldadas por activos de calidad.

España «no se juega nada»

El ministro español, Luis de Guindos, abandonó la reunión horas antes de que concluyese, ya que según él las entidades españolas no se juegan nada. «Los bancos españoles están claramente por encima de las ratios más exigentes, tanto desde el punto de vista de la calidad del capital como desde los niveles», aseguró. «España llega a esta discusión con una posición cómoda garantizada por lo que es una situación de solvencia muy importante de sus entidades financieras», recalcó. De Guindos también reiteró su rechazo a un posible rescate de la banca española, asegurando que «en absoluto» es un tema que se discuta en Europa.

La atención sí estaba centrada en la banca española, ya que los nuevos requisitos pactados ayer entrarán en vigor paulatinamente desde el 2013 hasta el 2019. Antes, España tiene que superar numerosas pruebas en Europa y su sector financiero acabar la fase de fusiones y absorber las pérdidas que acarrea el pinchazo de la burbuja inmobiliaria. La decisión perfilada ayer permite un compromiso entre las posturas francesa y británica y los reguladores nacionales tendrán más poder, sujeto a normas estrictas. El objetivo, según diplomáticos europeos, es evitar que «los bancos sean internacionales en vida y nacionales en su muerte», en referencia a la gran cantidad de dinero que han requerido los distintos bancos.

Más que en EE.?UU.

En Europa hay un total de 8.300 entidades, muchas más que en Estados Unidos, y los funcionarios europeos creen imprescindible una normativa común que evite el proteccionismo y que en caso de problemas cada país tenga que afrontar solo las crisis privadas.

De Guindos, saludando ayer en Bruselas a su homólogo francés, François Baroin. JOHN THYS afp
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