«La reforma laboral me va a costar una huelga general». El temor que Mariano Rajoy le confió en Bruselas a su homólogo finlandés finalmente se materializará el próximo 29 de marzo. Con el lema «Quieren acabar con los derechos laborales y sociales, con todo», los sindicatos la convocaron ayer, un día después de que las Cortes convalidaran el decreto ley del Ejecutivo e iniciaran la tramitación de la reforma como proyecto de ley, lo que posibilitará la inclusión de enmiendas al texto.
Apenas tres meses después de constituirse, el Gobierno del PP se enfrenta al séptimo paro general de la democracia con unos sindicatos que ayer insistían en que la negativa del Ejecutivo a sentarse a «negociar» cambios en la nueva normativa ha hecho «inevitable, justa y necesaria» la adopción de esta medida extrema. Su «triunfo» se medirá, según dijo el secretario general de CC.?OO., Ignacio Fernández Toxo, «por la modificación de la reforma y no por cuánta gente salga a la calle».
Después de que los máximos órganos de CC.?OO. y UGT apoyaran por unanimidad la convocatoria el mismo día escogido por los sindicatos nacionalistas, los líderes de ambas organizaciones comparecieron en rueda de prensa ante un enorme cartel en el que se leía el lema escogido.
«Regresiva» y «brutal»
Toxo aseguró que «es la reforma más regresiva de la historia de la democracia», argumento que su homólogo de UGT, Cándido Méndez, refrendó afirmando que «no hay precedentes de una decisión tan brutal, que nos mete en un camino sin medir las consecuencias».
Y es que para las organizaciones de trabajadores, la reforma «ha roto dos pilares» fundamentales, el de la autonomía de la negociación colectiva y el de la garantía de la tutela judicial y administrativa ante las decisiones del empresario. Por ello, insistió Méndez, «esta reforma laboral es más que una reforma laboral».
Además, sostienen, los cambios legales en el mercado de trabajo no se justifican «ni por las formas ni por el contexto ni por los contenidos», ni tampoco por su objetivo -según insistió Toxo-, pues «ya no se puede afirmar que esta reforma va a generar empleo», ya que el Ejecutivo ha anunciado que se destruirán más de 600.000 puestos de trabajo más este año. Asimismo, el empleo que se cree cuando se reactive el crecimiento económico «será más precario», aseguró Cándido Méndez.
El secretario general de UGT destacó que la convocatoria responde al «rechazo altísimo y creciente» y a la «demanda importante» percibida, lo que confirma el cambio de estado de ánimo social que los sindicatos estaban esperando.
«El triunfo de la huelga será la modificación de la reforma, no la gente que salga a la calle»
Ignacio Fernández Toxo
«La reforma tiene el despido como principio, fin y eje; es una ofrenda a los mercados»
Cándido Méndez
«La huelga no es la solución. Nuestra responsabilidad es hacer reformas para que haya empleo»
S. Sáenz de Santamaría
«Transmitimos la preocupación por el impacto negativo que la convocatoria puede tener»